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En defensa del Olivar de Chamartín

SOBRE ROMANCES

ARTE POÉTICA II: MEMORIA, INVENCIÓN Y ARTIFICIO

ARTE POÉTICA II: MEMORIA, INVENCIÓN Y ARTIFICIO

 

        En la bitácora  Romancero de la Cuesta del Zarzal se ha empezado a publicar ARTE POÉTICA DEL ROMANCERO ORAL (tomo II). MEMORIA, INVENCIÓN, ARTIFICIO de Diego Catalán, como siempre, bajo licencia creative commons.

Dibujo de portada: Letra capitular miniada realizada por Milagros Alonso Fernandez, en 1999.

 

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LA MUERTE DEL PRÍNCIPE DON JUAN

LA MUERTE DEL PRÍNCIPE DON JUAN


Autor Elfidio Alonso
Publicado en La Opinión de Tenerife Digital

El 4 de octubre de 1497, pese a los denodados esfuerzos del famoso doctor Gonzalo de la Parra, fallece en Salamanca el príncipe Juan, hijo de los Reyes Católicos, cuando contaba 19 años. El día 3 de abril del mismo año, en Burgos, había contraído nupcias con Margarita de Austria. Según Villar y Macías, en su Historia de Salamanca, en los funerales por el príncipe se vistió por última vez en Castilla la jerga blanca como señal de luto. Dato trascendente para los etnólogos que vienen estudiando las costumbres de aquella época, como ha escrito Ángel Carril.
Sobre tan trascendente acontecimiento de la historia española, un romance surgió a raíz de tan luctuoso suceso, como lo vienen a demostrar los datos precisos que se ofrecen a lo largo de la idea argumental. Así llega a decir Menéndez Pidal que muchas de las circunstancias históricas que contiene el romance "no serían luego recordadas por nadie", lo que viene a confirmar que fue compuesto a raíz del suceso ocurrido en 1497, pocos años después de que resultaran expulsados de la Península los judíos sefardíes.
Menéndez Pidal y esposa, durante su viaje de novios por el valle del Duero, se toparon casualmente con una pastora que les recitó el romance, en el año 1900. Un prototipo del que nunca habían tenido noticia, a pesar de la trascendencia histórica que encerraban los versos, ya que la muerte del príncipe Juan vino a ensombrecer el destino de la nación. De ahí el contenido y la intención de la estrofa final de una de las más antiguas variantes: "Si la infanta pare niña, / reina es de Salamanca; / si la infanta pare niño, / rey será de toda España".
A pesar de la trascendencia del suceso que narra el romance, y de que su gestación pudo producirse a finales del siglo XV, llama la atención que no figure en ninguna de las colecciones antiguas y modernas. De ahí que este romance haya sido conservado y transmitido a través de la oralidad, como pudo comprobar el matrimonio Menéndez Pidal con su providencial descubrimiento en Osma. Don Ramón, tras escuchar a la pastora, no tuvo más remedio que admitir "la fidelidad con que la tradición romancística se conservaba en aquel corazón de Castilla, a pesar de que se creía totalmente decaído el antiguo espíritu épico".
La versión hallada provenía de la provincia de Burgos, de un lugar conocido por La Sequera, cerca de Aranda de Duero. El matrimonio pudo comprobar cómo el nombre del doctor De la Parra coincidía con el que documentalmente había asistido al príncipe en su grave enfermedad, así como otros elementos históricos que luego irían desapareciendo de las crónicas, mientras que en el romance valían para ofrecer fidedigno testimonio sobre el suceso.
Si no pudo acceder a los cancioneros de Palacio o de Amberes, que recogieron las versiones más antiguas de aquellos romances denominados como noticieros, éste que narra la muerte del príncipe Juan tuvo que ser celosamente conservado en la memoria colectiva de los castellanos, portugueses y hasta en los sefardíes que se establecieron en Marruecos y en Oriente, tras ser expulsados de la Península. De ahí que Menéndez Pidal, diez años después de su hallazgo, anunciara que había logrado reunir veinte versiones de este romance, y que "a pesar de permanecer oculto, se cantaba mucho".
Sin embargo hay, que decir que don Ramón resultaría desmentido por acontecimientos posteriores a su muerte. Su afirmación de que este romance "no conoce ninguna impresión en el siglo XVI ni en los tiempos modernos hasta 1904", año en que se produjo su descubrimiento de La Sequera, ha sido puesta en entredicho por la doctora Susana Weic-Shahak, cuando dice: "Muy recientemente se ha descubierto, en un manuscrito del siglo XVI, la única versión antigua conocida de este romance, que goza de una gran extensión en la tradición oral; hay versiones castellanas, portuguesas, de las Islas Canarias y de los sefardíes de Oriente y Marruecos, quienes lo cantaban como endechas". (*)
Queda así demostrada la antigüedad de este romance mediante la impresión del texto en un manuscrito del siglo XVI, aunque sigamos pensando que tanto don Ramón como su esposa, María Goyri, tenían motivos suficientes para exteriorizar su entusiasmo ante el canto de aquella pastora de La Sequera, que les descubrió cómo había muerto el príncipe don Juan, según se había transmitido de boca en boca a través de los siglos. Lo que no obsta para que también la escritura llegue a tiempo a desvelar incógnitas y misterios.

Elfidio Alonso

(*) Nota de Editor.
Dice Susana Weic-Shahak en "La ocasionalidad en el romancero judeo-español", publicado en Revista de folklore:

"En el repertorio luctuoso marroquí figura como "endecha" el romance clasificado como "la muerte del príncipe don Juan", cuyo incipit es "De Burgos partió ese rey" (...)
Ejemplo número 11, cantado por Alicia Bendayán, de Tetuán (Marruecos) grabado en 1983, en Ashkelon:

"De Burgos partió ese rey, de Burgos pa' Salamanca,
y en mitad de aquel camino del cielo cayó una carta.
-Tomadla, mis caballeros. tomadla bien y notadla.
-Para vos, mi señor rey, para vos era mandada.
Malo y estaba ese rey, ese rey de Salamanca,
malo está de calentura, que otro mal no se le añada.
Ya mandan por los doctores. doctores de toda España,
todos dicen a una boca: -mi señor no tiene nada.
Si non era el más chiquito, que Sebastián se llamaba,
de rodillas en el suelo. el pulso le demandara:
-Perdón, perdón, mi señor rey, por estas tristes palabras
tres horas tiene de vida, la una y media ya es pasada.
Ellos en estas palabras. su madre por ahí entrara:
-dónde estabas tú, mi madre, mi madre, la desdichada?
-Rogando iba a Dios del cielo que troque alma por alma.
-Tarde recordatis madre la setencia ya está dada,
tres horas tiene de vida, la una y media ya es pasada.
Ellos en estas palabras, su esposa por ahí entrara,
un velo negro en la cara y una soga en la garganta.
Y a todo esto, señores, la infanta queda preñada:
si la infanta pare niño, rey será de toda España,
si la infanta pare niña, reina es de Salamanca."

 

 

Otra versión: Tragedia a la muerte del príncipe don Juan ¿1497?

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