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En defensa del Olivar de Chamartín

Cartas de los amigos del Olivar de Chamartín

APOYO DE LA SOCIÉTÉ INTERNATIONALE POUR L'ÉTUDE DU THÉÂTRE MÉDIÉVAL

La Société Internationale pour l'Étude du Théâtre Médiéval (SITM) desea hacer constar su protesta por las graves acciones cometidas contra la Fundación Menéndez Pidal por parte la Fundación Ramón Areces y quienes les amparan. La SITM tiene el honor de apoyar sin reserva a la Fundación Menéndez Pidal en su acción por la salvaguarda de la casa de don Ramón Menéndez Pidal, de sus fondos archivísticos y de su olivar. Tanto el lugar como los fondos y las actividades de la Fundación Menéndez Pidal tienen un valor crucial, insustituible, para la cultura española y representan uno de los pilares de la tradición filológica en España.
En la Fundación han trabajado numerosos investigadores nacionales e internacionales, que han encontrado siempre abiertas sus puertas y han podido manejar sus materiales con fines científicos, y es responsabilidad de todos evitar que la Fundación Ramón Areces pueda obstaculizar tales actividades o amenazar la integridad de su sede y de los materiales que alberga.

Francesc Massip
Presidente de la S.I.T.M.

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Foto de Alejo Lorén: terraza de la FRMP. (Junio 2007)

APOYO DE RICARDO SENABRE SEMPERE

Ante las noticias que me llegan acerca del abandono de la casa de Menéndez Pidal, quiero dejar constancia de mi repulsa y de mi protesta. No sólo estamos ante una muestra más de incivismo y codicia urbanística, sino de un ataque frontal a lo más granado y ejemplar de la cultura española del último siglo. Con actuaciones como éstas no es extraño que el papel de la cultura española en Europa descienda vertiginosamente.
¿Qué hacen nuestros múltiples gobernantes -locales, autonómicos, nacionales- aparte de mirar hacia otro lado y embolsarse suculentos sueldos?

Ricardo Senabre
Catedrático de Filología de la Universidad de Salamanca.
Medalla de Honor de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP) de Santander por sus investigaciones filológicas.
Crítico literario
Autor de "Claves de la poesía contemporánea (De Bécquer a Brines)";"Introducción a la poesía de Eugenio Frutos: con algunos poemas inéditos"; "Gracián y 'El Criticón";"Literatura y público"; "Francotiradores: Miguel Labordeta, Carlos Edmundo de Ory y el grupo Cántico", etc.

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En imagen: artículo de Ramón Menéndez Pidal sobre El Quijote en las escuelas. (Archivo Digital Menéndez Pidal)

APOYO DE MARIE BERNADETTE DUFOURCET BOCINOS DE HAKIM

Contra la destrucción de la casa de Ramón Menéndez Pidal en el Olivar de Chamartin (Madrid) y para que quede un lugar preservado dedicado a la memoria del ilustre sabio asturiano.

Marie-Bernadette Dufourcet Bocinos de Hakim
Profesora de musicología
Directora de la UFR de Artes
Universidad Michel de Montaigne-Bordeaux 3
 
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Foto: Ramón Menéndez Pidal trabajando

APOYO DE LA SOCIEDAD DE ESTUDIOS MEDIEVALES Y RENACENTISTAS

 

La SOCIEDAD DE ESTUDIOS MEDIEVALES Y RENACENTISTAS, con sede en Facultad de Filología de la Universidad de Salamanca, por acuerdo de su Junta Directiva, en aplicación del compromiso asumido en sus Estatutos, de "Fomentar, estimular y desarrollar las investigaciones interdisciplinares sobre la literatura y la civilización de la Edad Media y el Renacimiento, con especial atención al mundo hispánico, mediante la adecuada difusión de la información científica entre todos sus miembros y el establecimiento de contactos entre los interesados en estos estudios" y de "Agrupar a los estudiosos e investigadores interesados en dicho campo, así como a las corporaciones y seminarios de investigación legalmente reconocidos que deseen integrarse en un proyecto común",
MANIFIESTA su total apoyo a la Fundación Ramón Menéndez Pidal y a sus actuales responsables, en defensa tanto del patrimonio material de la Fundación como del inmaterial que supone la imponente tarea científica y cultural desarrollada ininterrumpidamente durante más de 150 años por la familia Menéndez Pidal y sus colaboradores, actividad cuya continuidad se ve seriamente amenazada por acciones que suponen un atentado directo contra la Cultura en nuestro país, por lo que solicitamos la intervención de las autoridades pertinentes para que, tal y como les corresponde, ejerzan la labor de salvaguardia de lo que, más allá de su titularidad concreta,corresponde al patrimonio cultural de todos los españoles.

En Salamanca, a diez de julio de dos mil siete.

Como secretario de la Sociedad, doy fe del presente acuerdo,
Francisco Bautista
Departamento de Literatura Española e Hisp.
Universidad de Salamanca

V.ºB.º
El Presidente de la Sociedad,
Alberto Montaner Frutos

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En imagen: Ramón Menéndez Pidal sobre la novedad (2)(Archivo Digital Menéndez Pidal)

APOYO DE JUAN CARLOS CONDE

A quien corresponda:

Mi alarma ante las noticias relativas a la actitud de enfrentamiento y hostilidad desplegadas por la Fundación Ramón Areces hacia la Fundación Menéndez Pidal en los últimos meses (si no años), y últimamente plasmadas en acciones absolutamente inclasificables (asaltos a la Casa de Menéndez Pidal, amenazas de cambios de cerraduras en la propiedad, etc.), de cuya existencia es imposible tener conocimiento a través de los medios de comunicación al uso (lo que es muestra bien de lo que vale la cultura en estos tiempos de mentira y fútbol, bien de lo que es y representa en realidad la tan a veces cacareada independencia de los medios de comunicación), me lleva a dirigirme a usted para poner en su conocimiento las siguientes consideraciones:
La figura de Ramón Menéndez Pidal es una de las figuras señeras de la cultura española del siglo XX. Podemos considerarlo el padre de la filología española, inexistente hasta sus primeras publicaciones sobre gramática histórica del español o literatura española medieval; pero también e indudablemente uno de los historiadores e intelectuales más importantes de la España moderna.
Contrariamente a lo que es habitual en España y en la cultura española, Menéndez Pidal no sólo dejó tras de sí una obra ingente, sino que creó una escuela, cuya obra llena muchas de las mejores páginas de la filología, la lingüística, los estudios literarios, folklóricos y dialectológicos, la historiografía y el pensamiento español actual. En muchos terrenos, los que nos dedicamos a dichos menesteres no somos sino enanos acomodados sobre sus anchos y fuertes hombros. Cuando el estallido de la sublevación fascista y la subsiguiente guerra civil y las mezquinas circunstancias de la España de la postguerra imposibilitaron la continuidad de la labor de dicha escuela como tal (con episodios tan sonrojantes como la entrega del legado del Centro de Estudios Históricos y de la Junta para la Ampliación de Estudios a las manos del Opus Dei), Menéndez Pidal continuó, pese a su avanzada edad, su labor investigadora y de creación de escuela, esta vez al margen de los circuitos institucionales y universitarios, en el contexto privado (y en algunos casos hasta estrictamente familiar), con frutos de la mayor importancia en los diversos campos antes mencionados, que dejaban en el mayor de los ridículos los mustios frutos del establishment cultural del franquismo.
El núcleo de esa deslumbrante labor, tanto sentimental como físico, es la casa que Menéndez Pidal construyó a comienzos del siglo XX en el llamado Olivar de Castillejo, casa que es también biblioteca y archivo, y por ende registro fiel de la obra del sabio y de su escuela. Además de la estimable biblioteca que en ella se custodia, en la casa de Menéndez Pidal se guardan sus materiales de trabajo sobre historiografía, lingüística, y literatura. Más importante aún, en dicha casa se custodian todos los materiales que Menéndez Pidal reunió a lo largo de casi setenta años de investigación relativos a la vida del Romancero hispánico. Don Ramón, junto con su mujer, María Goyri, acalló las voces de aquellos que a fines del XIX consideraban muerta y acabada la tradición oral del Romancero, y redescubrió la presencia todavía activa y sólida del Romancero como poesía oral viva en la tradición popular no sólo de España, sino de territorios hispánicos como los latinoamericanos, o de comunidades transterradas —esa maldición de España, madrastra de sus hijos— como la sefardí. Allí, en la casa de Chamartín, está la evidencia, el testimonio, y la memoria, así como la garantía de su perdurabilidad para las generaciones venideras, de la deslumbrante tradición del Romancero.
Considérese además que no sólo se conserva en la casa de Chamartín la colección de los materiales del Romancero tal y como Menéndez Pidal la dejó a su muerte en 1968, sino que ésta se halla considerablemente acrecida por los materiales fruto de la actividad investigadora de los múltiples equipos que, sobre todo bajo la dirección de Diego Catalán, han estudiado durante los últimos cuarenta años la tradición romancística hispana en un esfuerzo investigador sin precedentes, efectuado casi siempre —estamos en España— en condiciones precarias y únicamente como resultado del empeño, casi fanático, de un puñado de investigadores conscientes de sus deberes hacia la sociedad y alérgicos a la facilidad de los oropeles universitarios y académicos. El resultado es, tal vez, la colección de materiales literarios orales más importante del mundo. Todo ello, como digo, alojado en la casa de Menéndez Pidal en Chamartín. Y no sólo alojado allí: pensado, planeado, organizado, preparado para su publicación en esas habitaciones de la casa pidalina.
Prácticamente toda esta labor que menciono aquí en sumario esquemático se realizó al margen, si no en contra, de las instituciones que tenían —y tienen— la obligación de contribuir al desarrollo y a la preservación de la cultura española. Es por ello por lo que a lo largo de los años Diego Catalán, no sólo nieto, sino albacea intelectual de Menéndez Pidal, tuvo que emplear una gran parte de su tiempo y esfuerzos —como antes tuvo que hacerlo el propio don Ramón, pese al apoyo que sus proyectos recibieron del Gobierno en los años veinte y treinta— en obtener y asegurar el apoyo económico que garantizara la continuidad de dichos empeños. No deberá sorprender a nadie que gran parte de dicho apoyo viniera de fuera de España.
Dentro de ese contexto de asegurar la supervivencia del legado de Menéndez Pidal, y de continuar la labor de su escuela, en 1984 la Fundación Menéndez Pidal estableció un acuerdo con la Fundación Ramón Areces en el que ésta adquirió —por un precio ridículo— la casa de Menéndez Pidal a fin de convertirla en un centro de investigación, a cargo de la Fundación Menéndez Pidal, que continuara la obra científica desarrollada por don Ramón y prolongada por sus discípulos. El acuerdo, que ocupó merecido espacio en los periódicos del momento, seguramente en razón a que la inauguración oficial del centro de investigación establecido en la casa de Menéndez Pidal corriera a cargo de Su Majestad la Reina doña Sofía, venía a resolver la supervivencia económica de un centro que ya estaba establecido, y ofreciendo granados frutos, y por tanto, en apariencia, cerrando años de zozobra e incertidumbre.
Ésta es la situación que hoy parece haber llegado a un punto de ruptura. La Fundación Areces, indudablemente movida por afanes especuladores —no se busque otro culpable a la presente situación distinto del dinero y de la codicia—, desea romper la relación con la Fundación Menéndez Pidal, y, con una falta de respeto absoluta hacia lo que la casa de Menéndez Pidal representa, y con una ignorancia supina hacia el valor de los materiales de investigación, archivísticos, bibliográficos y documentales que en ella se atesoran, busca deshacer lo que llevó casi un siglo hacer. Parece llegada la hora en que los mercaderes se despojan de la careta de curadores de la cultura y el patrimonio que han ostentado durante decenios —no se dude: por los beneficios fiscales, más que por otra cosa—, y muestran su verdadero y estupefacto rostro de avariciosos comerciantes. Ante varios millones de euros, de poco vale Menéndez Pidal, su labor investigadora, su escuela, y la importancia que ellos tienen para la cultura de la España actual.
A mi modo de ver, sería extremadamente vergonzoso que los poderes públicos dejaran que este atropello se consumara. No, no tengo un alto concepto de la sensibilidad de los poderes públicos hispanos hacia lo que verdaderamente representa la cultura y la identidad cultural de España. Pero creo que este es un caso especialmente escandaloso, y que llama a una intervención enérgica y definitiva de las administraciones públicas, si es que en ellas queda todavía un adarme de sensatez, de sentido común, de cordura y de vergüenza. Es necesario que la casa de Menéndez Pidal continúe en pie, con los olivares y jardines que la rodean, como monumento clave de la cultura española del siglo XX. Es necesario que la casa de Menéndez Pidal continúe en pie para seguir albergando los archivos, la biblioteca, y los materiales de investigación atesorados durante más de un siglo por don Ramón y sus discípulos, que son absolutamente fundamentales: por poner un solo ejemplo, si se pierden esos materiales, se pierde completamente nuestra memoria del Romancero en la tradición oral hispánica moderna. Es necesario que la casa de Menéndez Pidal continúe en pie para que la labor de aquellos que, bajo la dirección o la supervisión de Diego Catalán, han prolongado las líneas de la investigación iniciada y desarrollada por Menéndez Pidal pueda continuar y seguir dando frutos, como lo ha hecho durante los últimos cincuenta años. Es necesario, y absolutamente imprescindible, que la casa de Menéndez Pidal continúe en pie, y su continuidad en el tiempo garantizada por un firme y perdurable apoyo de las instituciones, para que el legado que representa sobreviva a lo largo de las generaciones venideras.
Como español, como persona que modestamente intenta conocer y hacer conocer un poco mejor la literatura, la historia y la cultura de España, y como alguien que durante años ha tenido la inmensa fortuna de trabajar como estudiante de doctorado entre las cuatro paredes de la casa de Menéndez Pidal, y de conocer de primera mano los materiales en ella atesorados, y de comprobar hasta qué punto esos materiales no son simple letra muerta, sino memoria viva de la cultura y la historia hispánicas, insto a los poderes públicos, aquellos cuyos presupuestos se nutren de los impuestos que pagan los españoles, a tomar medidas rápidas, decisivas y eficaces que aseguren el futuro de la casa de Menéndez Pidal y de los materiales que en ella se contienen. Insto a las instituciones culturales nacionales e internacionales a que colaboren con, o en su caso, presionen a, los poderes públicos españoles para que dicho objetivo se pueda cumplir. Es necesario impedir que los intereses de la oligarquía comercial destruyan tan importante hito de la historia de la cultura española. Espero, deseo, que quede alguien en las consejerías, ministerios, presidencias, etc., que crea firmemente (o que al menos tenga un momento de lucidez en que se dé cuenta de) que la cultura es algo más, mucho más, que una lista de best-sellers, un megaconcierto de rock, una feria taurina, la creación de museos firmados por arquitectos de campanillas pero carentes de fondos y presupuestos, o la apertura de academias de idiomas glorificadas en los cuatro confines del globo. Espero, deseo, que los clamores que llegan desde todo el mundo (ver los testimonios publicados en Cartas de los amigos del Olivar de Chamartín causen el debido efecto en quienes pueden evitar este desafuero.
Se dice que el país que olvida su historia está condenado a repetirla. No sé si eso es verdad. Sí que sé que el país que ignora su historia está condenado a ser un país ignorante y garrulo. Espero que la España de hoy no sea uno de esos países. Maldito sea el país que ignora y desprecia lo que ha configurado su identidad y su memoria, y que no reconoce y preserva su legado cultural. Le ruego que, considerando todo lo dicho en esta larguísima carta, tome a su cargo las acciones oportunas en su mano para impedir que la casa de Menéndez Pidal deje de existir para perecer víctima —otra más— de la especulación y de la codicia.

Cordialmente,

Juan Carlos Conde
Faculty Lecturer in medieval spanish Literature
Medieval and modern languages faculty
University of Oxford

(Carta enviada a la Presidencia de la Asamblea de Madrid presidencia@asambleamadrid.es ;a la UNESCO bpi@unesco.org ;al Ministerio de Cultura.Patronato de Fundaciones info.fundaciones@mcu.es ;a la Fundación Ramón Areces jgp@fundacionareces.es ; al Presidente de Gobierno de España gabinete@presidencia.gob.es )

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Imagen: Carta de Gómez Restrepo a Ramón Menéndez Pidal con las catas de la censura buscando escritos con tinta invisible. (Archivo Digital Menéndez Pidal)

ESCRIBE JESÚS RODRÍGUEZ-VELASCO EN SU BITÁCORA

Jesús Rodríguez-Velasco , escribe en su magnífica bitácora el artículo: "Fundación Ramón Menéndez Pidal y Olivar de Chamartín"

Tengo algunos libros de don Ramón Menéndez Pidal dedicados por éste a Hugo Rennert. Han llegado a mis manos gracias a mi querido Jerry Craddock, que me los regaló hace unos meses. La letra de dedicatoria de Menéndez Pidal es muy estilizada. Me produce una enorme emoción mirarlos.
Menéndez Pidal pertenece por derecho propio a la Historia de la Cultura Europea. Su labor supera con creces las estrechas fronteras del estado español. Las superó en su tiempo y las seguirá superando cuando todas las generaciones de gobernantes españoles que hoy están vivos hayan ya pasado a ser no más que una entrada en la Wikipedia del futuro. Cuando José María Aznar sea el nombre de un oscuro gobernante errático, Rodríguez Zapatero ocupe un par de líneas en alguna tesis doctoral, Esperanza Aguirre quede en el anecdotario popular por su enciclopédica ignorancia y meteduras de pata, los estudiosos y personas cultas seguirán considerando la obra ingente de Ramón Menéndez Pidal y el modo en que ésta ha cambiado no sólo el volumen de conocimiento, sino también el rumbo de una gran parte de nuestras interpretaciones sobre ese conocimiento.
Todo el mundo que haya leído a John Kennedy Toole recordará que hace encabezar su libro con una cita procedente (al parecer) de Jonathan Swift:
When a true genius appears in the world, you may know him by this sign, that the dunces are all in confederacy against him. [Cuando un nuevo genio aparece en el mundo se le reconoce por este signo: todos los necios se conjuran contra él.]
Lo más probable es que los mismos políticos y gobernantes que ahora están tranquilamente dejando languidecer la Fundación Menéndez Pidal del Olivar de Chamartín, y cruzándose de brazos mientras la Fundación Ramón Areces (que debía hacerse cargo de la primera) incumple sus obligaciones entre bostezos de desinterés, ni siquiera se den cuenta de la magnitud de su error.
Cuando Ronald Reagan, en su etapa como gobernador de California, fue informado de las dificultades económicas de la Universidad de California, sentenció que lo único que había que hacer para recuperarse era vender unas cuantas bibliotecas de fondo antiguo. Seguramente nuestros gobernantes se reirán de semejante actitud, sin percibir que es esto mismo lo que su dejadez e inopia está causando de hecho. Reagan no consiguió que se llevara a término semejante mamarrachada. ¿Lo conseguirán nuestros políticos?
En la página web del Olivar de Chamartin puede dejar su carta de apoyo. Allá encontrará también las direcciones de las instituciones implicadas en esta dejación penosa de obligaciones.

Jesús Rodríguez-Velasco
UC Berkeley

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Imagen del Archivo Digital Menéndez Pidal 

APOYO DE GIUSEPPE DI STEFANO

Leo con enorme disgusto y pena lo relativo a la casa-archivo y olivar de don Ramón. Con pena y disgusto, pero sin sorpresa: les transcribo los renglones de la nota n. 17 de mi Introducción al Romancero que hace varios meses remití a la Editorial para publicarse en los Clásicos Castalia, renglones que nunca hubiera querido ver confirmados una vez más, por lo que representa la herencia de don Ramón y por el respeto y afecto que le tenemos a la cultura española, cuya imagen no merece el reiterarse de tales manchas. Los renglones, que saldrán impresos en la obra arriba citada, son: "Antes que un deber científico es una obligación moral invitar a la lectura de los dos imponentes volúmenes, con riquísima y rara documentación fotográfica, de D. Catalán, "El Archivo del Romancero, Patrimonio de la Humanidad. Historia documentada de un siglo de historia", Madrid, Fundación Menéndez Pidal-Seminario Menéndez Pidal de la Universidad Complutense, 2001, memorial docto y apasionado de la que ha sido una fascinadora epopeya de la ciencia histórica y filológica española, epopeya familiar y nacional a la vez, en el marco de las vicisitudes de un pueblo con sus tradiciones, entusiasmos y tragedias, de unas élites con sus cumbres y sus abismos, de un poder político y cultural institucional con sus relámpagos de clarividencia en una persistente y dañina miopía, cuando no mezquindad."
Es ésta mi contribución mínima al coro de voces que espero tengan eficacia.
Un saludo muy cordial.

Giuseppe di Stefano
Professore Literatura peninsular Literatura de la Edad media Literatura de los Siglos de Oro
Facoltà di Lingue e Letterature Straniere Università degli Studi di Pisa
Miembro de la AIH (Asociación Internacional de Hispanistas)
Miembro de la AHLM (Asociación Hispánica de Literatura Medieval)
Autor de "Romancero", Introducción y notas del "Libro, manuale o trattato Juan Ruiz, Libro del buen amor".

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Imagen: "Romance en i"-Variación del Bernal Francés. (Archivo Digital Menéndez Pidal)

PRO DOMO MARÍA CONCEPCIÓN FERNÁNDEZ LÓPEZ

Quamquam quas dixerim campanas non amo adscribi sine reflexione, hac in re uestrum studium plaudo: Videant futuri saltim mentionem magistri Raymundi, et si domus demolienda, non fiat temere nec sine constantia rei.

Mª. Concepción Fernández López.
Fac. de Humanidades USC. Lugo.

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Foto de Juan Ramón Jiménez y Ramón Menéndez Pidal en La Habana