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En defensa del Olivar de Chamartín

APOYO DE JOSÉ LUIS FORNEIRO PÉREZ

Manifiesto mi más enérgica condena contra cualquier acción que ponga en peligro la integridad del legado de Ramón Menéndez Pidal que se conserva en la que fuera su vivienda. Mientras que ésta y el olivar que la circunda forman parte del patrimonio cultural y ecológico de la ciudad de Madrid, los fondos documentales y bibliográficos que allí se custodian son de primerísima importancia para la cultura española, ibérica, europea y universal.
José Luis Forneiro Pérez
Profesor Titular de Lengua Portuguesa en la Universidad de Santiago de Compostela
Colaborador del Seminario Menéndez Pidal y de la Fundación Menéndez Pidal (1984-1999)
Para leer el resto de las cartas de quienes nos han dado permiso para publicarlas: "Cartas de los Amigos del Olivar de Chamartín "
 
Imagen: Carta de Demetrio Petrof a Menéndez Pidal enumerándole los artículos rusos que tratan del Cid. Paris, 5 de Abril de 1899. Archivo Digital Menéndez Pidal

APOYO DE JOSÉ MARÍA GARCÍA MARTÍN Y DEL DEPARTAMENTO DE FILOLOGÍA DE LA UNIVERSIDAD DE CÁDIZ

Estimados señores:

El Departamento de Filología de la Universidad de Cádiz, en Consejo ordinario celebrado el día 10 de julio del 2007, decidió manifestar su enorme preocupación por la situación en la que se encuentra la Fundación Menéndez Pidal, que hasta la fecha ha sido símbolo de una forma de hacer ciencia que, en los albores del siglo XX, representó la apertura de España a Europa y su integración completa en ella, espíritu que esa Fundación ha mantenido, contra viento y marea, a través de los tiempos. Fruto de esa preocupación es el texto que transcribo a continuación, aprobado en aquel Consejo de Departamento:

La Fundación Menéndez Pidal y los espacios en los que tiene su sede simbolizan un momento glorioso de la ciencia española, en el que, quizá por primera vez, los esfuerzos de muchos individuos se unieron en pro de la consecución de un fin superior, el desarrollo de un auténtico sistema de investigación científica para toda la nación. Además, la Fundación recoge el relevo de una forma en su momento innovadora de estudiar nuestra lengua, nuestra literatura y nuestra historia y no se limita a reproducirla, sino que,
durante los años que han pasado desde su creación, la ha ido adaptando a los nuevos logros y a los problemas y métodos que han ido surgiendo en el panorama científico. Todo ello hace desear que las labores de la Fundación se efectúen en un marco nítidamente establecido y libre de cualquier preocupación u obstáculo de carácter extracientífico. Por desgracia, los últimos acontecimientos no van en ese sentido. Por eso pedimos (aunque aquí sí que estaría plenamente justificado escribir “exigimos”) a las autoridades e instituciones públicas que preserven la integridad del legado científico de don Ramón Menéndez Pidal y las condiciones para desarrollar debidamente la labor investigadora de las personas que, hoy como hace muchos años, realizan su trabajo en el viejo chalé de Chamartín de la Rosa y el olivar que lo circunda.

Reciban el testimonio de mi mayor consideración.

José María García Martín
Catedrático de Lengua Española
Departamento de Filología, Director
Facultad de Filosofía y Letras
Universidad de Cádiz

Para leer el resto de las cartas de quienes nos han dado permiso para publicarlas: "Cartas de los Amigos del Olivar de Chamartín "

En imagen: Tarjeta del Profesor  Yindrch Yanota con anotaciones de RMP(1908) (Archivo Digital Menéndez Pidal)

APOYO DE JOSÉ MANUEL CABALLERO BONALD

Estimado amigo:

Me adhiero con el mayor entusiasmo a esa justa y oportuna iniciativa para salvaguardar la casa y el archivo de don Ramón Menéndez Pidal. No concibo que alguien dotado de unos mínimos principios culturales pueda atentar contra la conservación de ese magnífico patrimonio de nuestra historia humanística y filológica.
Cuenten desde luego conmigo para cualquier acción o gestión encaminada a detener a quienes pretenden abolir esa memoria insigne.
Cordiales saludos.

José Manuel Caballero Bonald
Colaboró en el proyecto del Instituto de Lexicografía de la Real Academia Española.
Escritor. Poeta. Autor de "Somos el tiempo que nos queda" (poesía), "Ágata, ojo de gato", "Toda la noche oyeron pasar pájaros" "En la casa del padre", (novela) , etc.
Premio Reina Sofía de Poesía Hispanoamericana al conjunto de su obra.
Premio Nacional de las Letras Españolas 2005
Doctor Honoris Causa por la Universidad de Cádiz

En imagen: Anotaciones de RMP sobre las descripciones de batallas en el Mio Cid (Archivo Digital Menéndez Pidal)

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APOYO DE LA ASOCIACIÓN DE LINGÜISTICA Y FILOLOGÍA DE LA AMÉRICA LATINA

Santiago de Chile, julio de 2007
DISTINGUIDO DR. CATALÁN:
Ante los graves hechos acaecidos en la sede de la Fundación Menéndez Pidal, que usted preside, le hago llegar el más irrestricto apoyo y solidaridad de la Asociación de Lingüistica y Filología de la América Latina (ALFAL).
Nuestra Institución suscribe las declaraciones de los científicos del área en defensa del patrimonio filológico de inestimable valor que custodia la FRMP, y formula votos porque esta situación se resuelva positivamente -como es de justicia-, en homenaje a la figura y el legado de don Ramón Menéndez Pidal y para beneficio de los investigadores de la lengua española.
Haciéndome eco del sentir de todos quienes conformamos la ALFAL, saludo a usted, con toda atención y le deseo un final feliz para esta amarga situación que estamos presenciando.

Firma: Alba Valencia Espinoza
Presidente Asociación de Lingüistica y Filología de la América Latina

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DON JOSÉ MANUEL PÉREZ-PRENDES Y MUÑOZ DE ARRACO, SECRETARIO GENERAL DE LA FUNDACIÓN RAMÓN MENÉNDEZ PIDAL, DIMITIÓ


Once de Julio, 2007: Don José Manuel Pérez-Prendes y Muñoz de Arraco presentó su dimisión:

Madrid, catorce de julio, 2007:
Diego Catalán , presidente de la Fundación Ramón Menéndez Pidal, al Ilustrísimo señor don José Manuel Pérez-Prendes y Muñoz Arraco, Catedrático de la Facultad de Derecho:
Muy señor mío:
Enterado de sus razones personales para dimitir del cargo de Secretario General de la Fundación Menéndez Pidal, acepto su dimisión, de la cual daré cumplida cuenta al Patronato en la próxima Junta de Patronos.


En imagen: Comienzo del romance "Lealtat, o lealtat, lealtat dime do estas", en una de sus voces de la polifonía. Ms. 2092 de Biblioteca Nacional, Madrid. (Manuscrito de autor desconocido del Archivo Digital Menéndez Pidal)

APOYO DE GUILLERMO CARRASCÓN

Cuando era un estudiante de Filología española en la Universidad Autónoma de Madrid, sobre el año 1983, recibí con gran alegría, como todos mis compañeros, a un nuevo profesor, Diego Catalán, a cuya madre, Jimena Menéndez Pidal me honré en tratar durante varios años, desde 1976 hasta su muerte, gracias al Convento Cisterciense de Buenafuente del Sistal. Diego Catalán nos daba clase de Dialectolgía Hispánica, pero nos enseñó mucho más que eso: el amor por la lengua y por su estudio, el orgullo de inserirnos en una tradición secular de estudiosos que se dejan las pestañas por puro amor del conocimiento, sin esperar más paga ni más reconocimiento que la humildad siempre mayor que se deriva de saber cada vez un poquito más y conseguir transmitir algo de ese amor y ese saber a otros.
Desde que empezó a darnos clase, sus alumnos nos divertíamos - y en el fondo de nuestro corazón nos enorgullecíamos - refiriéndonos a Don Ramón Menéndez Pidal como "el abuelo", como si por ser alumnos de su nieto nos tocase también a nosotros algo del parentesco.
En 1985, en cambio, gracias a mi compañero Luis Alburquerque, hoy en día investigador del CSIC, tuve la suerte de visitar la casa de Dámaso Alonso, cercana a la sede de la fundación y antigua casa de Menéndez Pidal, y me quedé asombrado al ver como aquel insigne erudito, ya anciano, saltaba de una habitación a otra, eligiendo con seguridad entre los miles de libros que tapizaban hasta las escaleras los que podían ser útiles a aquellos dos estudiantes casi imberbes. Su cabeza era todavía un perfecto fichero de aquella inagotable biblioteca. Así tuve ocasión de conocer el Olivar de Chamartín.
Sólo la más despreciable avidez de lucro y la incultura más arrogante pueden ignorar lo que significan en la historia de la cultura española las figuras de estos insignes estudiosos, cuyos vestigios deberían ser venerados aun cuando no fuerna activos, tanto más siendo como son activa fábrica de saber y erudición, fuente preclara de conocimiento que debería ser protegido como santuario de la más noble esencia del espíritu humano.
Me uno con este testimonio a todas las protestas que se han alzado contra el acoso indecente que la Fundación Ramón Areces está llevando a cabo contra la sede madrileña de la Fundación Menéndez Pidal, exigiendo la intervención inmediata de todos los que tengan autoridad para impedir tan bárbaro atropello.

Guillermo Carrascón
Ricercatore di Letteratura Spagnola
Università di Modena e Reggio Emilia
Facoltà di Lettere e Filosofia
Vice Director Area didáctico-lingüística
Università degli Studi di Torino
Dipartimento di Scienze Letterarie e Filologiche
Revista de lenguas y literaturas ibéricas y latinoamericanas
Università degli Studi di Torino
Dipartimento di Scienze Letterarie e Filologiche
artifara@artifara.com

Imagen: Romance de don Manuel glosado por Padilla (Archivo Digital Menéndez Pidal)

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APOYO DE RAÚL LÓPEZ REDONDO

Estimado Sr./Sra.:
Cuanto peor, mejor. Invadidos en el presente mes de julio del año 2007 por el ‘cortoplazismo’ y ‘cortomirismo’ a los que vemos abocados a muchos niños, niñas y adolescentes de las nuevas generaciones (la satisfacción inmediata, la escasa o nula planificación, la falta de proyecciones de futuro, la poca o ninguna resistencia a la frustración), recibo la noticia del acoso de la Fundación Ramón Areces al Olivar de Chamartín, sede de la Fundación Ramón Menéndez Pidal. Repito, cuanto peor, mejor.
Resulta que quien tiene la oportunidad de avalar generosamente el sustrato sobre el que levantar un Centro de Investigaciones sobre el Romancero, único en el mundo, la institución que, en su día, se erigió en garante de la supervivencia de la FRMP equivoca su vocación benefactora, porque en su cuenta de resultados, pesan más los apetitosos metros cuadrados de alto standing y lucro inmediato, y en esto ve convertidos dos siglos de la investigación filológica más avanzada, dos siglos de buen hacer científico y cultural.
Observo, por lo tanto, que la carta que en mayo de 2005 envié al responsable de la protección del Patrimonio Cultural e Histórico, con el fin de solicitar que le fuera concedida al “Olivar de Chamartín” la categoría de Bien de Interés Cultural, sigue tan vigente entonces como ahora. Añado, por consiguiente, a continuación aquellas letras, como muestra de mi apoyo y reconocimiento en defensa del Olivar.
La importancia, dentro de la reciente Historia Intelectual de España, de este enclave natural y de las Fundaciones que aún trabajan en el Olivar dedicándose a la investigación de la literatura, la música, el teatro y la cultura en general, esta perfectamente reflejado en la breve “Historia del Olivar de Chamartín” que puede ser consultada en las direcciones www.elolivardechamartin.com o http://olivarchamartin.blogia.com/ que Vds., probablemente ya conocerán. Olivares centenarios que han sido testigo del asedio de Madrid por tropas napoleónicas, de los fuegos artificiales de celebración de la II República, de la creación de organismos como la Junta de Ampliación de Estudios, el Centro de Estudios Históricos, la Institución Libre de Enseñanza o la Residencia de Estudiantes, son ejemplos de la ferviente actividad que a principios del siglo pasado llevaron a cabo diversos intelectuales en las más diversas ramas del saber, impulsando y, no tan solo, coincidiendo con la denominada Edad de Plata de la literatura española (Lorca colaboró recogiendo romances con Menéndez Pidal y de allí, a su manera, salió el universalmente conocido Romancero gitano; Rafael Alberti tuvo su Pájara pinta; Dámaso Alonso fijó en el propio Olivar su residencia; Ortega y Gasset, Américo Castro o Tomás Navarro Tomás fueron algunas de las muchas personalidades de la filosofía, la filología y la lingüística que entraban y salían de las distintas casas del Olivar, haciendo labor de su presente estudiando el pasado, de cuyo futuro aún hoy es heredero el Consejo Superior de Investigaciones Científicas.
La labor científica y humanista que ha emanado de las casas de este Olivar ha permanecido, sobreviviendo a la barbarie cruel de la guerra, al aislamiento y la vigilancia desconfiada de la Dictadura, a las buenas intenciones, no avaladas posteriormente con hechos, de los diversos gobiernos democráticos que han ido desfilando por Madrid, como desfilaron las tropas napoleónicas ante estos centenarios olivos. Resistiendo a las promesas, las interrupciones, faltas de confianza y el abandono más o menos cordial de las autoridades culturales del país, las fundaciones han ido realizando su trabajo, llevando a cabo la misma labor que en la época republicana, en su precoz anticipación de los modernos “I + D”: abrir los ojos y los caminos de la investigación a jóvenes que empiezan sus estudios, franqueándoles el paso a materiales y personas que serían de otro modo inaccesibles. Proporcionarles no sólo ideas, sino trabajos reales, prácticos, que se puedan llevar a cabo; siendo testigos de su celo un centenar de olivos que aún resisten, como recordatorio del famoso retraso cultural y científico español, como advertencia de lo inadecuado que es dejar pasar las oportunidades.
Desde 1998, un grupo de licenciados de Filología Hispánica, entre los que me cuento, continúa trabajando sobre el Romancero Tradicional de las Lenguas Hispánicas, compaginando su vida privada y laboral con la dedicación a la investigación filológica, gracias a la generosidad sin paliativos de la Fundación Ramón Menéndez Pidal, en la persona de su Director, Diego Catalán. Me atrevería a decir que la buena comunicación de antiguas y nuevas labores investigadoras, son posibles gracias al entorno silencioso y tranquilo que proporciona el propio Olivar, su naturalidad, en la que estas Fundaciones levantan sus paredes. No hablamos, por lo tanto de pasadas glorias, sino de actividad actual, cuyo mayor honor es albergar el mayor (y mejor) Archivo que existe hoy en el mundo, tanto Sonoro como Gráfico del Romancero Tradicional de las Lenguas Hispánicas. Ni la Biblioteca Nacional, ni la Hispanic Society de Nueva York, ni París, ni Londres poseen un Archivo sobre el Romancero Tradicional de las Lenguas Hispánicas de tal magnitud. Existen labores como la de Suzanne Petersen en la Universidad de Washington o de Samuel Armistead en la Universidad de California, por señalar dos ejemplos foráneos señeros, cuyas colecciones de romances tienen también una importancia significativa; sin olvidar que se trata de dos estrechos colaboradores y amigos de la propia Fundación, y que tuvieron ocasión en numerosos momentos de pasear sus indagaciones por el Olivar de Chamartín. Para quien no esté iniciado en estos temas, recordaremos que hablamos de un legado cultural que se extiende por Orán, Buenos Aires, Salónica, Puerto Rico, por Israel, Grecia, la antigua Yugoslavia, por Argelia y Marruecos, por Chile, México, Santo Domingo, Estados Unidos de América, por todos aquellos países que acogieron la diáspora sefardí y el exilio republicano, cuyos protagonistas se llevaron consigo la llave de sus casas y las leyendas e historias de sus padres, en una idioma congelado en los siglos de oro de su expulsión; o el recuerdo de un tiempo en que la cultura comenzó a llevarse por los pueblos, en unas carretas que iban por los caminos haciendo “un teatro de barraca”, para devolver la cultura, clásica, vanguardista o contemporánea, al seno popular que siempre ha acogido con su vida y mañas tradicionales la inspiración individual de los artistas.
A las personas que hemos tenido la fortuna de visitar este locus amoenus de la cultura y la investigación, se nos antoja que la calidad y buen hacer de nuestros honorables antecesores está impregnada en sus paredes, en las estanterías llenas de libros, en los perfumes campestres de sus jaras y romeros, en sus olivos selváticos y que, como toda esencia, su aroma se nos hará contagiosa: algo del alma de los dos siglos pasados, de sus preocupaciones y sus mentes se transmite a quien cruza sus umbrales. Tal vez mañana formemos parte de los lugares comunes de la cultura.
La continuidad de esta labor tras de sus muros, la incorporación de nuevos talentos al servicio de la investigación y el desarrollo de nuestro patrimonio, sólo podría ser posible mientras que siga existiendo físicamente este Olivar tan diezmado y arrinconado como poco conocido. Una amenaza que puede convertirse en oportunidad, si las diversas instituciones y organismos del estado se hicieran cargo de manera definitiva de la continuidad y el sostenimiento de ambas Fundaciones, vinculando la Menéndez Pidal como edificio anejo, aunque lejano, a la Biblioteca Nacional, y la Fundación Olivar de Castillejo como sede de una posible y sugestiva “Biblioteca Nacional del Teatro”, “Casa del Teatro Español” u otra fórmula semejante, donde además de contenerse el millar de textos clásicos, podrían perfectamente realizarse Seminarios, Congresos y Encuentros teatrales, performance, cursos y Escuelas Dramáticas de Primavera o de Otoño, y un sin fin más de propuestas que un responsable de los destinos culturales de una comunidad puede rápidamente esbozar, sin necesidad de abandonar los terrenos de la Música y las Artes Escénicas. Si ejemplos como “La Casa Encendida” son una referencia que engrandece y publicita a Caja Madrid, no entiendo como la Ramón Areces, la Comunidad y Ayuntamiento de Madrid, el Ministerio de Cultura, incluso el gobierno de la nación, con sus simpatías biográficas republicanas, no son capaces de mirar un poco más lejos, de planificar una recompensa, mucho más rica y duradera: el futuro científico (y por tanto laboral) de nuestros jóvenes investigadores, la riqueza educativa de nuestras alumnas y alumnos (con un 30% de fracaso escolar en ESO, y estas son sólo las cifras superficiales) o la difusión a través del Instituto Cervantes de nuestra herencia lingüística, literaria y cultural que es patrimonio, también, de todos aquellos países. Pero nunca es demasiado tarde: saber reconocer una ocasión y cogerla por los cabellos, aunque sean finos.

Raúl López Redondo
Coordinador del Plan de Mejora y Extensión de los Servicios Educativos
Unidad de Programas Educativos y Psicológicos
Sección de Educación e Infancia
Ayuntamiento de San Sebastián de los Reyes

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En imagen: Fotógrafo anónimo: Biblioteca en Londres después del raid. (1940)

APOYO DE PALOMA DÍAZ-MAS

Quiero manifestar mi preocupación por las noticias que circulan en medios académicos acerca de la situación de la Fundación Menéndez Pidal, y transmitir mis deseos de que el Estado Español y las instituciones culturales públicas y privadas medien para solventar el conflicto que al parecer existe entre la Fundación Areces y los descendientes de don Ramón Menéndez Pidal. Sólo así podrá conseguirse que la Fundación Menéndez Pidal siga cumpliendo las funciones que le son propias: asegurar la continuidad de las investigaciones de don Ramón, mantener su recuerdo en la casa que fue su vivienda durante tantos años y conservar y permitir la consulta de sus importantísimos fondos documentales.
Como especialista en literatura oral, considero que el archivo de versiones orales de romances formado por Menéndez Pidal y María Goyri y continuado por Diego Catalán y su equipo de colaboradores, constituye un patrimonio cultural inigualable e imprescindible para el conocimiento del romancero hispánico. Asimismo, como especialista en literatura sefardí, quiero señalar la enorme importancia de los materiales sefardíes de ese Archivo, especialmente, los procedentes de las encuestas que realizó, en las comunidades sefardíes de Oriente y el Norte de Marruecos, Manuel Manrique de Lara, enviado por Menéndez Pidal y pensionado por la Junta para Ampliación de Estudios en 1911 y 1915-16.
Una parte importante de la memoria histórica la Junta para Ampliación de Estudios (cuyo centenario se celebra precisamente este año) está vinculado al recuerdo de la labor de Ramón Menéndez Pidal. Deberíamos hacer todo lo posible porque su casa y los materiales que en ella se conservan sean un centro de referencia para la investigación y porque esa parte de nuestro patrimonio cultural se preserve y esté al servicio de los investigadores y de la sociedad.
Atentamente

Paloma Díaz-Mas
Investigadora Instituto de la Lengua Española del CSIC
Autora de obras literarias como:"Biografías de genios, traidores, sabios y suicidas según antiguos documentos"Cuentos. "El rapto del santo Grial o el caballero de la verde Oliva", "Tras las huellas de Artorius", "Nuestro milenio" "El sueño de Venecia ", "La tierra fértil"; de ensayo: "Los sefardíes: Historia, lengua y cultura" "Romancero".

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Imagen: Carta de Madariaga (Archivo Digital Menéndez Pidal)