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Lexicografía

DICCIONARIO DE JERGAS DE HABLA HISPANA

DICCIONARIO DE JERGAS DE HABLA HISPANA

Una noticia que nos llena de alegría es la edición en papel del diccionario de Jergas de habla hispana, extraída de la admirable web de Roxana Fitch en internet, sobre la que publicamos el artículo de Gatopardo, Nuestra patria es el lenguaje.
Jergas de habla hispana se puede adquirir a través de Amazon.com y esperamos que la falta de una editorial y una distribuidora poderosas no impida que se acoja y se valore su excepcional iniciativa, y se logre financiar su continuidad a través de las fundaciones y las becas que promueven la investigación lexicográfica, porque es impresionante lo que ha llegado a realizar sin ayuda alguna, como iniciativa individual. Roxana Fitch en su página web, Jergas de habla hispana, explica:
"Todo empezó hace más o menos diez años, cuando una amiga española, fanática de las telenovelas mexicanas, empezó a escribirme todas las palabras “raras” que oía en tan emocionantes episodios de los culebrones y que no entendía.
Yo respondía a sus interrogantes, y luego ella volvía a escribir con más vocabulario
“incomprensible”. Decidí entonces que lo que ella necesitaba era un mini glosario de mexicanismos. Fue así que nació el primero y más grande de los diccionarios de jerga que se encuentran en este sitio web. Cuando empecé a entrar y participar en chats por internet, por allá en el lejano 1996, me di cuenta que también yo me quedaba confundida al leer las palabras “exóticas” con las que se expresaban los amigos de otros países, y decidí que sería bueno compilar glosarios de esos países para poder comprender mejor a mis amigos, apoyándome en su sabiduría popular. De ahí fue fácil llegar a la conclusión que habría que representar a TODOS los países donde se habla español. La verdad es que nunca pensé que este pasatiempo me convertiría en lexicógrafa improvisada, y que ocuparía tanto del poco tiempo libre que tengo. Pero el tema me apasiona, y creo que vale la pena continuar desarrollando los glosarios.
Aprendí lo básico del lenguaje .htm para armar un sitio web funcionante y así poder compartir mis investigaciones con el resto del mundo. Como ya me han comentado, el diseño del sitio no es maravilloso, pero he hecho lo que he podido sin apoyo alguno (aparte de apoyo moral), y se me puede perdonar si no me he preocupado demasiado por el lado estético del sitio: mi enfoque siempre ha sido en su contenido.
Yo no tenía particular experiencia en armar glosarios, pero con el pasar del tiempo fui aprendiendo, y aprendí también a investigar mejor el vocabulario en cuestión. Decidí, después de un tiempo, que era necesario distinguir entre lo que se puede llamar modismo y (en el caso de los países latinoamericanos) lo que en realidad puede considerarse americanismo. Por americanismo me refiero a dos tipos de vocablos
“españoles”: 1) el que existe en el español de España, pero es usado con acepción/acepciones diferente/s de la/s acepción/acepciones conocida/s en España; 2) el no originado en España, sino producto de uno de los países de habla hispana del continente americano. En fin, para algunos países en particular, me vi obligada a crear otro apartado más, dedicado al vocabulario autóctono (nahua y quechua, por ahora..). Mi intención en este caso no es el de listar palabras originarias de estos idiomas que se han incorporado al idioma español (y a otros idiomas), como lo pueden ser voces como “tomate”, “aguacate”, “chicle”, “chocolate”, “coyote” (nahua) “hamaca”, “barbacoa”, “iguana”, “canoa”, “huracán” (taíno), “cóndor”, “llama”, “vicuña” (quechua), etc. Lo que estoy coleccionando son los términos amerindios de uso corriente en ciertos países americanos, y usados en lugar de o con igual frecuencia que su correspondiente castellano: “molcajete” (mortero en nahua), “cancha” (campo en quechua). Estas secciones de los diccionarios están en pleno desarrollo (los apartados para el aymara, el taíno y el guaraní todavía están en fase de elaboración).
Este diccionario no ha sido respaldado por ninguna entidad académica: es 100% popular. Desde el principio me opuse a la idea de basarme en material publicado por otros. Ya que tenía la posibilidad de entrar en contacto inmediato con gente de todos los países que me interesaban, lo ideal era basarme en sus aportes directos:
vox populi. Fue así que JHH empezó a recibir la información necesaria para recopilar vocabulario por parte de sus mismos usuarios, algunos de los cuales se han vuelto valiosos colaboradores fijos. De cualquier modo, para complementar en modo ameno esa ayuda externa, leo libros escritos por autores contemporáneos de todos los países de habla hispana para “cosechar” material interesante para el sitio, pero también leo mucho en internet, sobre todo en donde más se usa el castellano coloquial, como en los foros y en los blogs.
Mis estudios lingüísticos formales serán limitados, pero no me dejo abrumar por la tarea e impongo un método concienzudo a mis investigaciones. La añadidura de una voz nueva puede ser resultado de un intercambio de informaciones entre mis colaboradores y yo, y de investigaciones mías por separado, con el propósito de aclarar el significado del aporte. Raramente puedo inserir el material que me llega tal cual. Me interesa identificar la palabra/expresión 1) gramaticalmente; 2) la definición debe ser en castellano “neutro”; 3) el ejemplo dado debe ilustrar bien el uso del vocablo y de paso reflejar el modo de hablar de la gente del país en cuestión.
Soy traductora de profesión, y paso la mitad de mis días con las narices metidas en algún diccionario u otro. Una cosa que siempre he lamentado en la mayoría de los diccionarios es la parquedad, y a veces hasta aridez de ejemplos en oraciones del vocabulario presentado. En muchos casos la definición es buena, pero no es suficiente si la persona que consulta el diccionario desea utilizar la palabra en una oración. “¿Con cuál verbo se usará este adjetivo?”, me pregunto, “¿con tener, estar, ir, ser, andar... o con todos?” “¿y esta expresión se usa con cuál preposición: a, de, con?” Los diccionarios raramente lo especifican, pero si hay un ejemplo, uno se da una idea. Es por esto que creo firmemente que los ejemplos que incluyo para cada voz (excepto para ciertas palabras usadas exclusivamente como insultos o que son sinónimos de partes del cuerpo humano, que me resultarían en ejemplos que rayan en lo obsceno). Me esfuerzo por crear ejemplos no demasiado aburridos y—en lo posible—que den un toque auténtico y muestren la idiosincrasia en el habla específica de cada país. Armo mis ejemplos, los someto al juicio de mis colaboradores, y una vez obtenida su aprobación, los subo al glosario. En algunas ocasiones son los colaboradores mismos que aportan los ejemplos. El propósito de este diccionario es no sólo de hacer conocer cierto vocabulario “alternativo”, sino también de ayudar a usarlo con desenvoltura si así se desea.
Para el futuro
En conclusión, soy la primera en decir que este diccionario no está completo. Pero tampoco lo está ninguno de los demás diccionarios. El idioma vive, se desarrolla y le “nacen retoños” continuamente. Hago lo que puedo con la ayuda de todos ustedes, colaboradores fijos y ocasionales. Y sigo ampliando el proyecto. Las ideas no faltan:
1) crear un diccionario de sinónimos, con la voz inicial en español neutro definida con la jerga correspondiente de todos los países que tienen una versión jergal de tal palabra.
2) añadir una sección interactiva donde la gente pueda contar sus experiencias personales en situaciones en que, al estar en contacto con personas de habla hispana de otro país, se ha verificado confusión y malentendidos por el uso de modismos y/o regionalismos.
3) darles “voces” a algunos ejemplos, añadiendo archivos audio que se puedan escuchar para que la gente conozca los acentos diferentes de cada país (y en muchos casos, de las diferencias en acento y cadencia dentro de un mismo país). Desde el inicio del 2006 empiezo a coleccionar grabaciones."


El archivo sonoro en su página web, por si mismo, ya merecería un premio si no escatimáramos tanto el reconocimiento, para circunscribirlo al círculo endogámico académico.

Libro recomendado:
Título: Jergas de habla hispana
Autora: Roxana Fitch
ISBN: ISBN 1-4196-3220-5.
Venta en Amazon.com


PORQUE NUESTRA PATRIA ES EL LENGUAJE

PORQUE NUESTRA PATRIA ES EL LENGUAJE
Por su interés, reproducimos este artículo, publicado en Gatopardo, y que versa sobre el trabajo lexicográfico desarrollado en Jergas de habla hispana , que se encuentra en nuestros enlaces de portada desde el inicio de esta bitácora.

La labor de los académicos de la lengua consiste en definir el significado y la utilización de los vocablos y su ortografía. En la Asociación de Academias de la Lengua Española 1) se documentan las acepciones particulares de sus países, provenientes, normalmente, de escritores cultos, que a su vez han expurgado de su léxico las palabras de jerga local, los modismos regionales, ya que su formación les invita a considerar correcto lo que el Diccionario de la Real Academia Española recoja y admita. Como se ha visto, la elección de Académicos de la Lengua en España, por ejemplo, se ha convertido en un premio para quienes hayan sido dóciles guardianes de intereses editoriales espurios, sin categoría ni prestigio, y nos encontramos en manos de quienes deberían velar por la Lengua Española, y,sin embargo, la masacran ignorando su riqueza.
Afortunadamente, al margen de los premios y las becas, merecedora, sin embargo de todos los apoyos, Roxana Fitch , una traductora mexicana, inició hace nueve años un trabajo para recopilar los modismos y jergas particulares de los países de habla hispana, sin copiar los trabajos editados y realizados con anterioridad, que es el método de los eruditos, sino recogiéndolos de los "chats" y "foros" de internet, y de sus corresponsales, que escriben y se expresan con naturalidad en su lenguaje local: lo que empezó como una explicación del significado en México de expresiones coloquiales, en un intento de: "exponer sólo y exclusivamente expresiones coloquiales y jergales del castellano, pero poco a poco las peculiaridades de las versiones de cada país hispanohablante me convencieron que el enfoque se podía ampliar, por lo menos en el caso de todos los países de América, y dentro de ellos, casos particulares donde los idiomas autóctonos (nahua, quechua, aymara y taíno, entre otros) tienen una influencia fuerte en el habla cotidiano. Entonces empecé a crear apartados para los americanismos (pero en especial esos términos que tienen un sinónimo castellano que tal vez en las Américas se conoce o se usa menos) y el vocabulario autóctono usado en vez del castellano como molcajete (nahua) en vez de mortero, yuyo (quechua) en vez de hierba, bohío (taíno) en vez de casa. Estos últimos glosarios todavía están muy subdesarrollados, pero su elaboración sigue en curso."
Actualmente, Roxana Fitch ha ampliado su impresionante catálogo, mediante archivos sonoros grabados para ilustrar el habla autóctona y su prosodia.
Es un trabajo titánico, perseverante, riguroso, y más que interesante, imprescindible, que hubiera debido contar con el apoyo, el estímulo y la ayuda de las instituciones, y sólo ha contado hasta la fecha con los colaboradores espontáneos que le envian sus vocablos locales, sus modismos, con notas quejosas por no haberlos incluido antes, a los que Roxana Fitch responde pidiendo excusas, dando las gracias y solicitando que sigan señalándole las carencias que observen en su recopilación.
Y todo eso, desde hace nueve años, en los ratos libres que le deja su trabajo de traductora, sin becas, ayudas ni más medios que su fuerza de voluntad y su rigurosa curiosidad intelectual. Os pido que cada expresión coloquial, cada modismo, cada ejemplo jergal que utilicéis en vuestro país, en vuestra región, en vuestro entorno, se lo enviéis para que pueda incluirlo y preservarlo; os pido que seáis sus valedores para solicitar de quienes utilizan los fondos públicos y privados, el apoyo económico que le permita viajar y recoger in situ el testimonio sonoro, el giro semántico, el localismo, y la riqueza que no debería perderse de nuestro hermoso idioma, y para que no haya de sacrificar su dedicación por falta de ayuda y de medios.
El siglo pasado, una mujer que tuvo que sacrificar su vida profesional a su vida personal, María Moliner, dedicó sus escasos ratos libres a hacer fichas con el uso de los vocablos en los autores que leía, y al cabo de años logró crear el "Diccionario de uso de la Lengua Española", un trabajo que parece haber sido realizado por un ejercito de eruditos. Un matrimonio de estudiosos de la lengua española, Ramón Menéndez Pidal y María Goyri, recopilaron y preservaron los romances de la tradición oral , anónimos, que los eruditos anteriores habían despreciado, y gracias a ellos se ha preservado el romancero. Roxana Fitch pertenece a esa estirpe intelectual, y ojalá seamos capaces de lograr que no tenga que restringir su investigación a los pocos ratos libres que le deja su trabajo como traductora.
Os pido que incluyáis Jergas de habla hispana en vuestros enlaces, que os convirtáis en sus colaboradores, ofreciéndole, para ser preservados, los vocablos y modismos propios de vuestro entorno. A las autoridades académicas, a los hispanistas, a los que administran fondos para becas y estudios sobre nuestra lengua, les pido que valoren y reconozcan con su apoyo la impresionante labor investigadora de Roxana Fitch, una mujer que dignifica y defiende con su proyecto y su trabajo nuestra patria común, el lenguaje.

1) Colombia, Ecuador, México, El Salvador, Venezuela, Chile, Perú, Guatemala, Costa Rica, Filipinas, Panamá, Cuba, Paraguay, Bolivia, Santo Domingo, Nicaragua, Argentina, Uruguay, Honduras, Puerto Rico, y Norteamérica