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En defensa del Olivar de Chamartín

Cartas de los amigos del Olivar de Chamartín

CARTA DE JOSÉ JOAQUIM DIAS MARQUES

CARTA DE JOSÉ JOAQUIM DIAS MARQUES Estimado Sr./Sra.:

Como Amigo del Olivar de Chamartín”, me dirijo a Vd., responsable de la protección del Patrimonio Cultural, Histórico y Natural, con el fin de solicitar que sea concedida al “Olivar de Chamartín” la categoría de Bien de Interés Cultural, por su inmenso valor histórico y ecológico.
Lo conozco desde la primera vez que estuve en Madrid, en el 1982, visitando el Seminario Menéndez Pidal, el cual está integrado en dicho Olivar. Del Seminario Menéndez Pidal guardo gratos recuerdos también de los años de 1990-93, cuando era lector de Portugués en la Complutense y visitaba con relativa frecuencia su rica biblioteca y archivo. Sería una gran pena si dicho edificio, gracias al urbanismo ciego, perdiera definitivamente su integración paisajística, lo que solo consigue gracias a dicho Olivar.

José Joaquim Dias Marques.
Profesor de la Universidad de Algarve, Portugal.

CARTA DE SIMONA DELIC

CARTA DE SIMONA DELIC Estimado Sr./Sra.:
Como “ Amigo del Olivar de Chamartín”, me dirijo a Vd., responsable de la protección del Patrimonio Cultural, Histórico y Natural, con el fin de solicitar que sea concedida al “Olivar de Chamartín” la categoría de Bien de Interés Cultural, por su inmenso valor histórico y ecológico.
Conozco la Fundación Ramón Menéndez Pidal y al Prof. dr. Diego Catalán desde 1997 cuando vine por primera vez como becaria del Ministerio de Asuntos Exteriores del Reino de España a realizar los estudios romancísticos. Vine interesada en el estudio del Romancero en el contexto baladístico europeo, ya que me constaba de que en el Archivo se encuentra uno de los centros más importantes no sólo para el estudio del Romancero sino también de sus múltiples y variadas relaciones con el mundo de la balada europea. Pero fue en el año 2000 cuando vine como becaria de la Agencia Española de Cooperación Internacional y la Open Society de Nueva York a realizar mi estudio de doctorado, que he podido apreciar todas las riquezas de la abundantísima colección Menéndez Pidal coleccionada con primor y entusiasmo por unas de las personalidades claves de la cultura española contemporánea, Ramón Menéndez Pidal y María Goyri y sus colaboradores, y más tarde continuada por sus sucesores, en particular, por el Prof. Dr. Diego Catalán. Fue profesor Catalán quien me introdujo en los «secretos del Romancero» y que me recomendó la abundante bibliografía que se atesora en esta «casa mágica» de Chamartín sumergida en un verdadero arboretum, con olivos centenarios, madroños e hierbas aromáticas por el que pasearon unos de los protagonistas del siglo XX en Ciencias Humanísticas y Naturales. Estuve yo asombrada de la riqueza de los fondos archivísticos que encontré al alcance de mi mano gracias a la amabilidad del Profesor Catalán aunque me constaba de que la Fundación vivía unos días precarios ya que la infraestructura completa dependía de la agilidad y habilidad de este amable profesor, el gran sabio del Romancero y sucesor de su abuelo ilustre. Particularmente, me constaba la riqueza de los fondos relacionados con el romancero sefardí de los Balcanes. Cuando en el año 2000 visité la Comunidad Judía de Sarajevo me habían llamado la atención de que en la casa de Chamartín en Madrid era donde se atesoraba una de las más grandes colecciones del romancero sefardí de Bosnia, pero sólo al conocer el Archivo pude apreciar toda la riqueza de este tesoro que es un testimonio sin igual de una comunidad que hoy día, después de las últimas guerras balcánicas, está luchando por su identidad cultural en Bosnia pero también en Croacia. Asimismo me deslumbraba la belleza delicada de la construcción arquitectónica en cuyas paredes colgaban los retratos y fotografías de Menéndez Pidal en los que todavía podía apreciarse la sonrisa del gran filólogo español, de sus colaboradores y familiares. Pero si quedé prendida del encanto de este «paraíso filológico», colaboró en ello el jardín de esta «Alhambra» en medio del Madrid urbanístico y las charlas con el Profesor Catalán y sus colaboradores sobre la balada llevadas en ella durante las caminatas peripatéticas. Cuando más tarde, en el año 2001 visité Deutsches Volksliedarchiv en Friburgo, en Alemania, fundada por el gran filólogo alemán John Meier, el coetáneo de Menéndez Pidal y uno de sus amigos y colaboradores, como becaria de Deutsches Akademisches Austauschdienst (DAAD), vino flotando en mi memoria la imagen de esta bella casa y su jardín en Chamartín. Rodeada de filólogos alemanes en un Wintergarten que daba al jardín en el que estaba enterrado el filólogo alemán tuve un deja vu. Estaba yo rodeada de arbustos rosáceos, de yerba verde y olmos centenarios en este jardín opulento centroeuropeo presidido por una vieja casona de la familia de John Meier, pero de repente sentí de que ya había vivido esta sensación mágica de la unidad del espíritu y de la naturaleza en el jardín y la casa mediterránea pidaliana. Sentí un deseo profundo de volver a este jardín y a la Fundación Menéndez Pidal, a la «estantería de la balada europea» en la que cada libro prometía calmar mis ansias investigadoras. Mi esperanza de que iba a volver a Madrid se realizó en aquél entonces: pasé casi tres años trabajando en las habitaciones silenciosas por las que se deslizan las sombras del pasado ilustre y que esperan que vuelvan a vivir los días del apogeo de antaño. Sigo esperando de que siempre cuando vuelva a Madrid pueda volver a esta casa-museo de la que guardo un recuerdo muy cariñoso. Estoy convencida de que se cometería un daño irreparable si se destruyera la unidad arbórea de estas fincas del Olivar de Chamartín, ya que todo el jardín como una unidad demuestra el gusto refinado de las almas sofisticadas que saben que el locus amoenus desde el inicio de la Humanidad ha sido una de las condiciones sine qua non del deleite intelectual del sabio. La Casa Menéndez Pidal y su jardín debe quedar uno de los centros más importantes de los estudios romancísticos y baladísticos: por la riqueza de sus fondos, por la construcción arquitectónica y el jardín que lo rodea podría encontrarse en cualquiera de los países europeos con una tradición desarrollada de los estudios baladísticos y filológicos. Por todo ello, uno mi voz a todos aquéllos que esperan que las autoridades y toda persona o grupos interesados protejan este Olivar histórico por la memoria que atesora, por su labor pasada y labor cultural futura, así como por su especial locación.

Dra. Simona Delic.
Investigadora en el Instituto de Estudios Etnológicos y Folklorísticos, Zagreb (Croacia)

CARTA DE SAMUEL G. ARMISTEAD

CARTA DE SAMUEL G. ARMISTEAD Distinguidos Señores:
Me apresuro a adherirme, con toda urgencia y entusiasmo, a la espléndida iniciativa de salvar el Olivar de Chamartín de las incursiones de un desarrollo especulativo del todo incompatible, inapropiado e injustificable. Con gracias de todo corazón por sus valientes esfuerzos en este sentido.
Suyo,

Samuel G. Armistead

Distinguido Profesor de Literatura Española.
Premio Internacional «Elio Antonio de Nebrija».
University Research Lecturer, University of California, Davis.
CA 95616-8702.
USA

CARTA DE HENRIKE KNÖRR

CARTA DE HENRIKE KNÖRR Estimado Sr./Sra.:

Como “Amigo del Olivar de Chamartín”, me dirijo a Vd., responsable de la protección del Patrimonio Cultural, Histórico y Natural, con el fin de solicitar que sea concedida al “Olivar de Chamartín” la categoría de Bien de Interés Cultural, por su inmenso valor histórico y ecológico.
Hay muchas razones para esta Declaración. Entre ellas, y sobre todo, se debe respetar la memoria de intelectuales como Ramón Menéndez Pidal y de José Castillejo. Son conocidos, pero lamentablemente no de modo suficiente, los desvelos de éstos y otros intelectuales por un lugar único.
En el caso de Menéndez Pidal, además, se da la circunstancia de que fue él el que explicó fehacientemente la etimología del nombre Chamartin, nombre que se da aquí y en un pueblo de Avila, a partir de Aita / Echa + Martin, es decir, con un primer elemento vasco aita, ‘padre’. El artículo en que Menéndez Pidal expuso, con gran autoridad, esta etimología fue publicado en el libro Toponimia prerrománica hispana, Editorial Gredos, Madrid 1952, págs. 221-231.
En la esperanza de que detendrán las amenazas contra este patrimonio cultural, les saluda atentamente

Henrike Knörr
Catedrático de Filología Vasca (Universidad del País Vasco)
Miembro de número de la Real Academia de la Lengua Vasca – Euskaltzaindia

CARTA DE ODILE CISNEROS ARANSAY

CARTA DE ODILE CISNEROS ARANSAY Estimado Sr./Sra.:

Como “Amigo del Olivar de Chamartín”, me dirijo a usted, responsable de la protección del Patrimonio Cultural, Histórico y Natural, con el fin de solicitar que sea concedida al “Olivar de Chamartín” la categoría de Bien de Interés Cultural, por su inmenso valor histórico y ecológico.
Este asunto es de importancia personal para mí: soy nieta del Dr. Luis Aransay Álvaro, médico español que desempeñó cargos políticos en la República y que después de la guerra se exilió en México. La memoria de esa
generación debe ser preservada a través de iniciativas como ésta.
Atentamente,

Odile Cisneros Aransay

Odile Cisneros
Assistant Professor of Spanish, Portuguese, and Latin American Studies
Department of Modern Languages and Cultural Studies Arts 218-C
University of Alberta
Edmonton, AB, Canada, T6G 2E6
Email: cisneros@ualberta.ca

CARTA DE CARLOS SÁEZ

CARTA DE  CARLOS SÁEZ

Estimados amigos:
No sé realmente a quien escribo pero quiero comentaros alguna cosa más sobre mi relación con el Olivar. Dos de mis tías han sido desde hace mas de 50 años las propietarias de las parcelas que dan a Padre Damián, un camino de tierra cuando yo era pequeño (muy ancho, eso si). Alli se contruyó primero un chalé en el que pase´muchas tardes jugando con mis primos.
Recuerdo el olivar desde entonces, por los años 50 (nací en el 53), y recuerdo a personas inglesas que alquilaban la casa más cercana con las que hablábamos en ocasiones pues era frecuente que subiéramos en nuestros juegos al Olivar. También recuerdo a Don Dámaso y a doña Jimena, a ésta debido a que mis primos, algunos aún viven en las parcelas de las que hablo, fueron todos al colegio Estudio. Y también las ovejas que venían de Plaza Castilla y doblaban a la izquierda por la actual Alberto Alcocer.
Con el tiempo se construyó la Torre Paz, en la esquina Padre Damián-Alberto Alcocer, en un terreno que llamábamos la huerta pués en él debía haber algunos frutales.Luego cayó el chalé, después de algún que otro problema familiar, y se construyó el bloque que da a Padre Damián. El jardín interior que ha quedado es pequeño pero suficiente para lo que es hoy Madrid. Después asistimos a la construcción, con delitos urbanísticos incluidos, de varios bloques más en especial en Henry Dunant y parece necesario moverse para parar de raiz este proceso. Por todo ello estoy especialmente interesado en que el Olivar sobreviva tal como está hoy.
Otra cosa: también conozco a Miguel Angel Coso y a Juan Ballesteros (a los que habría que añadir a Mercedes Higuera, una chica que formaba su equipo que eligió más tarde la vida religiosa). Fueron alumnos míos en la Universidad de Alcalá, aunque solo acabó la carrera Mercedes. Y fui yo el que les ayudó a transcribir el contrato fundacional del corral de comedias de Alcalá, que ellos habían hallado en el archivo municipal y que luego fue editado, en mi opinión bastante mal, por John Varey.
Bueno, podría seguir contando anécdotas y otros detalles, pero creo que por el momento es suficiente.
Cordiales saludos a todos.

Carlos Sáez
Catedrático de Universidad
Editor de "Signo. Revista de Historia de la Cultura Escrita"
Universidad de Alcalá.

Estudio Propio: 2º Experto en Escrituras Antiguas - 2005
http://www2.uah.es/historia1/Experto/default.htm
Proyecto Regestalia
http://www2.uah.es/historia1/Regestos/default.htm

Para leer el resto de las cartas de quienes nos han dado permiso para publicarlas: "Cartas de los Amigos del Olivar de Chamartín "