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En defensa del Olivar de Chamartín

EL ROMANCE DEL PRISIONERO


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Que por mayo era, por mayo,
cuando hace la calor,
cuando los trigos encañan
y están los campos en flor,
cuando canta la calandria
y responde el ruiseñor,
cuando los enamorados
van a servir al amor;
sino yo, triste, cuitado,
que vivo en esta prisión;
que ni sé cuándo es de día
ni cuándo las noches son,
sino por una avecilla
que me cantaba al albor.
Matómela un ballestero;
déle Dios mal galardón.

Recogida por Ramón Menéndez Pidal en "Flor Nueva de Romances Viejos"

AMENAZAS DE MUERTE AL PRESIDENTE DE LA FUNDACIÓN RAMÓN MENÉNDEZ PIDAL

Este artículo fue publicado en Gatopardo y en Periodista Digital
el 26 de mayo de 2006

El texto que se reproduce en la imagen, y otros por el estilo, con amenazas a Diego Catalán, lo ha puesto un anónimo comentarista, con IP 83.43.10.247, en la bitácora En defensa del Olivar de Chamartín
Diego Catalán Menéndez-Pidal, es el autor, entre otros libros, de El Cid en la historia y sus inventores; De la silva textual al taller historiográfico alfonsí : códices, crónicas, versiones y cuadernos de trabajo; El español: orígenes de su diversidad; Las lenguas circunvecinas del castellano; Romancero e historiografía medieval : investigación Seminario Menéndez Pidal; Lingüística ibero-románica: crítica retrospectiva, volumen I (Agotado); Crónica del moro Rasis; Lingüística ibero-románica : crítica retrospectiva [Obra completa] Agotado; Tradición manuscrita de la crónica de Alfonso XI, Agotado; Por campos del romancero : estudios sobre la tradición oral moderna Agotado; Arte poética del romancero oral [ Obra completa];De Alfonso X al Conde de Barcelós; Siete siglos de romancero. (Historia y Poesía) Agotado; El Archivo del Romancero: patrimonio de la humanidad. Historia documentada de un siglo de historia.(2 volumenes); y ha elaborado las notas manuscritas que dejó Ramón Menéndez Pidal para la Historia de la Lengua Española (tomo I) y escribió Introducción a la Historia de la lengua de Menéndez Pidal (tomo II).
Es el propietario de los fondos documentales del Archivo del Romancero, que ha estado siempre a la disposición de los estudiosos en la sede de la Fundación Ramón Menéndez Pidal, centro de investigación y formación de investigadores e hispanistas de todos los países.
Su defensa del Olivar de Chamartín contra la especulación urbanística, y su petición, secundada por miles de personas en todo el mundo que enviaron su apoyo, dio el fruto apetecido, y hoy es un enclave que goza de la máxima protección como lugar de interés histórico.
Despreció ofertas millonarias con las que intentaron sobornarlo; la Fundación Areces ha interrumpido la subvención a la que se había comprometido, para la conservación y las actividades que lleva a cabo la Fundación Ramón Menéndez Pidal, que preside, y, no obstante, su ritmo de publicaciones y de trabajos no ha disminuido.
No es de extrañar que alguien tenga la tentación de eliminarlo fisicamente, aunque sea dándole ideas a un desquiciado matón, aficionado o profesional, o a un resentido social, geneticamente poco habituado al trabajo. Lo sabemos. Y esperamos que los inductores no sean tan ingenuos como para pensar que pueden quedar impunes, porque han dejado el rastro de una manada de elefantes.

El espía que surgió del frío

Más información en Gatopardo: Tema: El espía que surgió del frío

EL OLIVAR DE CHAMARTÍN SERÁ DECLARADO ESPACIO PROTEGIDO

EL OLIVAR DE CHAMARTÍN SERÁ DECLARADO ESPACIO PROTEGIDO

Queridos amigos defensores del Olivar de Chamartín: El Ayuntamiento de Madrid, con número de expediente 713/2005/000337 ha declarado el Olivar de Chamartín espacio protegido, siendo estos los términos:

"De acuerdo con la Normativa del Plan General, el Catálogo de Parques Históricos y Jardines de Interés contiene los espacios urbanos ajardinados -estén o no calificados como zona verde en el Plan General- cuya conservación es necesaria por circunstancias de índole histórica, artística o ambiental.
De acuerdo con lo anterior, mediante la presente Modificación Puntual se pretende, de una parte, la inclusión del Olivar de Chamartín en el Catálogo de Parques Históricos y Jardines de Interés; y de otra parte, la inclusión de los tres edificios que se ubican en el ámbito en el Catálogo de Edificios Protegidos, proponiéndose el nivel 2 grado estructural de protección, para el edificio de la Fundación Castillejos y para el edificio perteneciente a la familia Castillejos Claramunt; y el nivel 1 grado integral para el que fuera vivienda de Ramón Menéndez Pidal, en el que actualmente se ubica la Fundación del mismo nombre.
Así mismo, se propone otorgar a estos dos últimos edificios (el de la familia Castillejo Claramunt y el de la Fundación Menéndez Pidal), la misma calificación que ya tiene el edificio de la Fundación Castillejos, esto es, Dotacional Privado, en su clase de Equipamiento Cultural, pasando a regularse por la Norma Zonal 3 grado 2º."

Queremos agradecer esto a todos los que enviaron peticiones para salvar el Olivar de Chamartín de la especulación inmobiliaria, a los que publicásteis cartas y artículos en su defensa, y a quienes no dejásteis que el desánimo nos ganara, porque sin esa formidable respuesta de la sociedad civil, hoy tendríamos que resignarnos a ver desaparecer este jardín secular y los edificios, dónde se ha desarrollado una labor cultural admirable, como ocurrió con la casa de Dámaso Alonso, que no pudimos salvar, derruida por la constructora PROSA, de la familia García Obregón, para hacer monstruos de ladrillo.

Para más información: http://www.gacetaslocales.com /noticia.asp?ref=3542

PORQUE NUESTRA PATRIA ES EL LENGUAJE

PORQUE NUESTRA PATRIA ES EL LENGUAJE

Por su interés, reproducimos este artículo, publicado en Gatopardo, y que versa sobre el trabajo lexicográfico desarrollado en Jergas de habla hispana , que se encuentra en nuestros enlaces de portada desde el inicio de esta bitácora.

La labor de los académicos de la lengua consiste en definir el significado y la utilización de los vocablos y su ortografía. En la Asociación de Academias de la Lengua Española 1) se documentan las acepciones particulares de sus países, provenientes, normalmente, de escritores cultos, que a su vez han expurgado de su léxico las palabras de jerga local, los modismos regionales, ya que su formación les invita a considerar correcto lo que el Diccionario de la Real Academia Española recoja y admita. Como se ha visto, la elección de Académicos de la Lengua en España, por ejemplo, se ha convertido en un premio para quienes hayan sido dóciles guardianes de intereses editoriales espurios, sin categoría ni prestigio, y nos encontramos en manos de quienes deberían velar por la Lengua Española, y,sin embargo, la masacran ignorando su riqueza.
Afortunadamente, al margen de los premios y las becas, merecedora, sin embargo de todos los apoyos, Roxana Fitch , una traductora mexicana, inició hace nueve años un trabajo para recopilar los modismos y jergas particulares de los países de habla hispana, sin copiar los trabajos editados y realizados con anterioridad, que es el método de los eruditos, sino recogiéndolos de los "chats" y "foros" de internet, y de sus corresponsales, que escriben y se expresan con naturalidad en su lenguaje local: lo que empezó como una explicación del significado en México de expresiones coloquiales, en un intento de: "exponer sólo y exclusivamente expresiones coloquiales y jergales del castellano, pero poco a poco las peculiaridades de las versiones de cada país hispanohablante me convencieron que el enfoque se podía ampliar, por lo menos en el caso de todos los países de América, y dentro de ellos, casos particulares donde los idiomas autóctonos (nahua, quechua, aymara y taíno, entre otros) tienen una influencia fuerte en el habla cotidiano. Entonces empecé a crear apartados para los americanismos (pero en especial esos términos que tienen un sinónimo castellano que tal vez en las Américas se conoce o se usa menos) y el vocabulario autóctono usado en vez del castellano como molcajete (nahua) en vez de mortero, yuyo (quechua) en vez de hierba, bohío (taíno) en vez de casa. Estos últimos glosarios todavía están muy subdesarrollados, pero su elaboración sigue en curso."
Actualmente, Roxana Fitch ha ampliado su impresionante catálogo, mediante archivos sonoros grabados para ilustrar el habla autóctona y su prosodia.
Es un trabajo titánico, perseverante, riguroso, y más que interesante, imprescindible, que hubiera debido contar con el apoyo, el estímulo y la ayuda de las instituciones, y sólo ha contado hasta la fecha con los colaboradores espontáneos que le envian sus vocablos locales, sus modismos, con notas quejosas por no haberlos incluido antes, a los que Roxana Fitch responde pidiendo excusas, dando las gracias y solicitando que sigan señalándole las carencias que observen en su recopilación.
Y todo eso, desde hace nueve años, en los ratos libres que le deja su trabajo de traductora, sin becas, ayudas ni más medios que su fuerza de voluntad y su rigurosa curiosidad intelectual. Os pido que cada expresión coloquial, cada modismo, cada ejemplo jergal que utilicéis en vuestro país, en vuestra región, en vuestro entorno, se lo enviéis para que pueda incluirlo y preservarlo; os pido que seáis sus valedores para solicitar de quienes utilizan los fondos públicos y privados, el apoyo económico que le permita viajar y recoger in situ el testimonio sonoro, el giro semántico, el localismo, y la riqueza que no debería perderse de nuestro hermoso idioma, y para que no haya de sacrificar su dedicación por falta de ayuda y de medios.
El siglo pasado, una mujer que tuvo que sacrificar su vida profesional a su vida personal, María Moliner, dedicó sus escasos ratos libres a hacer fichas con el uso de los vocablos en los autores que leía, y al cabo de años logró crear el "Diccionario de uso de la Lengua Española", un trabajo que parece haber sido realizado por un ejercito de eruditos. Un matrimonio de estudiosos de la lengua española, Ramón Menéndez Pidal y María Goyri, recopilaron y preservaron los romances de la tradición oral , anónimos, que los eruditos anteriores habían despreciado, y gracias a ellos se ha preservado el romancero. Roxana Fitch pertenece a esa estirpe intelectual, y ojalá seamos capaces de lograr que no tenga que restringir su investigación a los pocos ratos libres que le deja su trabajo como traductora.
Os pido que incluyáis Jergas de habla hispana en vuestros enlaces, que os convirtáis en sus colaboradores, ofreciéndole, para ser preservados, los vocablos y modismos propios de vuestro entorno. A las autoridades académicas, a los hispanistas, a los que administran fondos para becas y estudios sobre nuestra lengua, les pido que valoren y reconozcan con su apoyo la impresionante labor investigadora de Roxana Fitch, una mujer que dignifica y defiende con su proyecto y su trabajo nuestra patria común, el lenguaje.

1) Colombia, Ecuador, México, El Salvador, Venezuela, Chile, Perú, Guatemala, Costa Rica, Filipinas, Panamá, Cuba, Paraguay, Bolivia, Santo Domingo, Nicaragua, Argentina, Uruguay, Honduras, Puerto Rico, y Norteamérica

HENRIKE KNÖRR: CHAMARTÍN Y MENÉNDEZ PIDAL

HENRIKE KNÖRR: CHAMARTÍN Y MENÉNDEZ PIDAL

diariovasco.com

Hace unas semanas, la asociación Amigos del Olivar de Chamartín ha pedido mi apoyo para defender ese lugar, situado en la parte Norte de Madrid capital, entre las calles Alberto Alcocer, Padre Damián, Menéndez Pidal y Henri Dunant. El manifiesto recuerda que se trata de «un enclave de altísimo valor histórico y ecológico», y que es «testigo de una intensísima actividad cultural y científica», con «decenas de olivos centenarios, bajo cuya sombra se organizó e impulsó el gran desarrollo cultural que vivió España en el primer tercio del siglo XX». El llamamiento ha surgido al conocerse que hay planes para hacer allí un restaurante tailandés, entre otras cosas. La acción cívica quiere que el Ayuntamiento, la Comunidad de Madrid y el Ministerio de Cultura declaren el Olivar de Chamartín 'Bien de Interés Cultural', preservándolo así de la salvaje especulación urbanística.
No exageran los Amigos del Olivar de Chamartín acerca de la importancia cultural y ecológica del lugar, hoy repartido en dos propiedades: la 'Casa de Menéndez Pidal' y 'El Olivar de Castillejo'. En total son 23.440 m2, desigualmente distribuidos (3.440 y 20.000 m2, respectivamente). Tiene 165 olivares, la mitad de ellos centenarios, más un estupendo ejemplar de madroño, especies serranas, frutales y jardines. Dos son los propietarios: la Fundación Areces y la Fundación Olivar de Castillejo.
Acompañando al manifiesto, los Amigos del Olivar de Chamartín han distribuido una documentada historia del Olivar de Chamartín, escrita por Diego Catalán y David Castillejo, dignos descendientes de quienes tan ligados estuvieron a aquella finca, es decir, respectivamente, el director de la Real Academia Española Ramón Menéndez Pidal (1869-1968), y el pedagogo José Castillejo Duarte (1877-1945). Diego Catalán, filólogo, es nieto de Menéndez Pidal, y David Castillejo, experto en literatura, es hijo de José Castillejo.
El texto de Diego Catalán y David Castillejo nos habla de aquel viejo Chamartín de la Rosa, aldehuela todavía lejos de Madrid. Mencionan episodios como la acampada del ejército de Napoleón en el Olivar de Chamartín. Desde allí los franceses vigilaban la ciudad, todavía en su poder, ciudad que por entonces terminaba en la Puerta de los Pozos (actual Glorieta de Bilbao). Ya era sabido que muy cerca del Olivar, en el antiguo palacio de los Duques de Pastrana, hoy colegio de los Jesuitas (al final del Paseo de La Habana), se alojó el emperador en diciembre de 1808, firmando, entre otros, el decreto abolitorio de la Inquisición.
Entrados en el segundo decenio del siglo XX, la aldea de Chamartín de la Rosa, que por entonces tenía apenas 800 habitantes, atrajo las miradas de José Castillejo, secretario de la Junta para la Ampliación de Estudios (antecedente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas). Madrid se encontraba aún lejos, pues acababa en un hipódromo situado donde hoy están los Nuevos Ministerios. Y en aquella aldea José Castillejo compró el Olivar, vendiendo luego parcelas a algunos amigos, con lo que surgió una pequeña colonia de intelectuales, de los cuales el más renombrado era Ramón Menéndez Pidal. Allí alojó don Ramón su famoso Archivo del Romancero Panhispánico, junto con otros proyectos y empresas filológicas. De aquellas casas partieron otras iniciativas, por ejemplo, las ideas pedagógicas de la mujer de Menéndez Pidal, María Goyri, y de María de Maeztu, hermana de Gustavo y Ramiro.
Cuesta trabajo imaginar aquel pequeño Chamartín, unido a Madrid por un tranvía, cuya chavalería ayudaba a trillar donde hoy se encuentra la plaza de Cuzco, y donde Menéndez Pidal y Castillejo recogían miel de las colmenas caseras. El Olivar recibía visitas de celebridades como H.G. Wells, Ortega y Gasset, Alberti y la mujer de éste, Teresa León, sobrina de María Goyri.
Pero vino el 18 de julio de 1936 y se abrió aquel espantoso tiempo que Castillejo describía así, en carta a Menéndez Pidal, en 1937: «Crueldad, barbarie, asesinato en campos y ciudades de uno y otro lado... Furia de destrucción y aniquilamiento y fe mesiánica en un paraíso español del que nadie sabe dibujar el boceto. Juventud contra vejez, instinto contra razón, dogma contra experiencia, corte de cuentas con el pasado». La biblioteca y el archivo de Menéndez Pidal pudieron ser salvados, al ponerse el Olivar bajo protección de la Embajada británica, mientras don Ramón emprendía el camino del exilio. Y en el Olivar, Alberti y María Teresa León, según el relato de Catalán y Castillejo, «acudieron a recoger en la casa y enterrar en los sótanos billetes y otros objetos que juzgaban de valor». Cuentan también que «durante los bombardeos, los porteros de la casa de Menéndez Pidal y López Suárez acogían a los vecinos de las casas populares de 'las Cuarenta Fanegas' para que se refugiaran en sus casas, que eran más sólidas, entre otros al chaval Francisco Rabal (el actor Paco Rabal), que se ganó después la simpatía de Dámaso Alonso, quien contribuyó a aficionarle a la lectura». Y es que Dámaso Alonso se había convertido también en vecino del Olivar.
Terminada la guerra, Menéndez Pidal pudo volver al Olivar, pero no así a su cátedra, y le costaría regresar a su puesto de director de la Academia, sobre la que los franquistas ejercieron fortísimas presiones para que expulsaran a don Ramón. Con grandes dificultades, la tarea de Menéndez Pidal y de su escuela pudo continuarse, tanto en España como en el extranjero. El enorme prestigio del autor de 'Orígenes del español' hizo que el Olivar de Chamartín fuera de nuevo escenario de estudios y cursos con participación de profesores y estudiantes españoles y foráneos. También gente de otros gremios se acercó al Olivar, por ejemplo Lana Turner, Joan Fontaine y Frank Sinatra, éste tratando de salvar su matrimonio con Ava Gardner, y ella encantada del carácter campestre de aquella finca, en cuyo estanque se daba frecuentes chapuzones. Charlton Heston fue a la casa de Menéndez Pidal para entregarle la réplica de la espada Tizona que el americano esgrimió en la película "El Cid" (1961).
De 'Aita Martin' a 'Chamartín'. El noble llamamiento a favor del Olivar de Chamartín nos da pie para recordar uno de los más brillantes artículos de Menéndez Pidal, aquél en que aclaró la etimología de Chamartín a partir del nombre vasco 'Aita Martin'.
Este artículo de don Ramón, miembro honorario de Euskaltzaindia, se publicó por primera vez en la 'Revista de Filología Española' en 1951. Su título es escueto: 'Chamartín'. El autor empieza diciendo que el nombre «ha torturado la inventiva de los etimólogos locales», y cita algunas explicaciones del nombre del lugar, «notable por las fincas de recreo que en él sostenía la aristocracia madrileña y por la estancia allí de Napoleón». Entre esas etimologías menciona la más divulgada en su tiempo: la de 'Chez Martin', por la taberna que según la tradición tuvo un francés allí. Menos estrambótica era la explicación sobre la base de 'Chan-martín', suponiendo que la primera sílaba procedía de 'San'. Menéndez Pidal rechaza esa explicación, y confiesa también su pecado, pues años atrás, siguiendo al gran romanista Meyer-Lübke, creyó que el primer elemento era la palabra vasca 'etxe', 'casa'. Pero finalmente la cosa quedaba clara: ese primer elemento, apelativo frecuente de jefes o cabecillas, era el nombre vasco 'Aita', 'padre', que en la documentación medieval aparece también con grafías como 'Eita', 'Ecta', 'Egga', 'Echa', etcétera, y que se extiende hasta Portugal.
Recuerda Menéndez Pidal que, además de la antigua aldea madrileña (hoy barrio) de Chamartín, existe otro Chamartín en la provincia de Ávila, más otros pueblos como Chagarcía (Salamanca), Chaherrero (Ávila). Y menciona los numerosos nombres de persona que dieron pie a nombres como 'Aita Velasquez', 'Monnio Aita' o 'Vita Aitaz'. Supone el autor -y parece muy razonable- que la causa del uso de ese nombre sería el respeto y el afecto, lo mismo que en el caso de otros paralelos con elementos vascos, como 'Minaya', sin duda de 'Mi-Anaia' (literalmente 'mi hermano'), de donde procede el nombre de Minaya Álvar Fáñez, el personaje del 'Cantar de Mío Cid'.
Años después, Antonio Llorente, catedrático de Salamanca, volvería sobre el asunto, al estudiar la repoblación vasca de las tierras castellanas. Podemos citar su intervención en las Jornadas de Onomástica organizadas por Euskaltzaindia en Vitoria en 1986, donde disertó con un trabajo titulado 'Topónimos abulenses y repobladores vascones'. La lista aportada comprendía los nombres recogidos por Menéndez Pidal y añadía otros, como el del pueblo Miecha (es decir, 'Mi-Echa'), paralelo de Minaya. Entre otros muchos ejemplos de pueblos de Ávila, Llorente citó Gemendura, de 'Semen(o) Endura', literalmente 'hijito Endura'; Muñana, con el elemento 'Amuña', 'abuela', y Sanchivieco, cuya segunda parte es 'Obeko', nombre de persona que hoy vuelve a ser usual en Vasconia.
Ecos de la historia, siempre apasionante. Pero, volviendo a la actualidad, esperemos que el Olivar de Chamartín quede preservado para siempre de la barbarie. Si la cultura es una lucha constante contra el olvido, ahora hay una excelente oportunidad para que la cultura prevalezca. Que los esfuerzos de la asociación Amigos del Olivar de Chamartín tengan el feliz resultado que todos deseamos.

HENRIKE KNÖRR
Director de Investigación de Euskaltzandia. Catedrático de Filología Vasca (UPV-EHU)

EL PAÍS: UN ISLOTE ENTRE RASCACIELOS

EL PAÍS: UN ISLOTE ENTRE RASCACIELOS

Litigio en el olivar de Chamartín .Un sector de la fundación que rige el jardín planea poner un restaurante, mientras otro patrono idea un centro de teatro clásico.

EL PAÍS - 28-07-2005

UN ISLOTE ENTRE RASCACIELOS

El lugar está cargado de historia: fue testigo de la presencia de Napoleón en Madrid
Un olivar histórico enraizado en un jardín rústico, ambos únicos en Madrid, sobrevive en el corazón del distrito de Chamartín en medio del fragor inmobiliario. Casi centenar y medio de olivos, un tercio de ellos de más de un siglo de edad, aromados por el frescor de lavandas, cantuesos, jaras y hierbabuenas, habitan en el predio, por cuyos senderos cavilaron y adoptaron decisiones de largo alcance cultural y científico algunos de los principales exponentes del pensamiento español del siglo XX. Hoy, sobre ese mismo paraje se barajan diferentes propuestas para encarar su mantenimiento: de un lado, la instalación de un restaurante oriental dentro de su perímetro; del otro, la creación de un centro de interpretación y documentación de teatro clásico español.
La decisión resultante, conforme a las leyes urbanísticas, habrá de ser adoptada por los directivos de la fundación cultural que lo rige, en su mayoría miembros de la familia propietaria del olivar, cuyos pareceres al respecto permanecen enfrentados.
El olivar es una de las sorpresas urbanas madrileñas más gratas. Surge en una de las cotas más elevadas de la ciudad, a 721 metros, en Chamartín, donde la riqueza en manantiales del subsuelo hace crecer los árboles con un vigor especial, y a sus copas, desplegar su follaje en su colorido más intenso. Quizá sea ésta la razón que explique la supervivencia allí, desde tiempo inmemorial, de este olivar secular -hoy, de 9.000 metros de extensión-, donde centenar y medio de estos árboles oleáceos tejen una fresca cofia vegetal bajo la que se cobija un jardín rústico único en la ciudad de Madrid.
El romero y el tomillo recuerdan la flora autóctona del Guadarrama, que perfuma un tipo de jardín cuyo riego suele exigir un bajo consumo de agua. Pero los gastos de mantenimiento del olivar se disparan, según explica Eduardo San Román, gerente comercial de este espacio tan singular, situado entre las calles de Henry Dunant y Menéndez Pidal, junto a las de Alberto Alcocer y Padre Damián.
El patronato que regenta la fundación que administra el olivar está dividido: una parte quiere mantenerlo como escenario de presentaciones de libros y actos culturales, futura sede de un centro para el estudio del teatro clásico español, a imagen de la Royal Shakespeare Company; y la otra parte proyecta instalar allí, durante 10 años, un restaurante oriental que costee los gastos del predio, donde se integran dos edificios de ladrillo de arquitectura rural inglesa de comienzos del siglo XX. Ambas partes reafirman su compromiso de conservar íntegro el olivar.
Según el Plan General de Ordenación Urbanística de 1985, el olivar de Castillejo (denominación original del lugar) fue definido como parque urbano, talismán que lo guarecía de cualquier fragmentación o parcelación que pudiera desembocar en construcciones en su interior.
Ignacio Aguirre, arquitecto de la Junta de Distrito de Chamartín, asegura que el olivar es considerado urbanísticamente como adscrito a "norma zonal 3, grado 2, que significa que su catalogación en el Plan de Ordenación Urbana de 1985 se mantiene". Sin embargo, como no es la primera vez que es urbanizada una zona de estas características en Madrid, la parte del patronato renuente a la instalación del restaurante, que encabeza David Castillejo, quiere que el olivar sea declarado cuanto antes bien de interés cultural.
Por su parte, Andrey Kidel, del otro sector del patronato de la fundación, explica desde Londres: "Es muy difícil afrontar los gastos del olivar sin ayudas externas, y la fórmula del restaurante es una de las que barajamos, aunque todavía sólo es un proyecto", puntualiza. "En todo caso, el plan sería enormemente respetuoso con los olivos, a los que no se tocaría, y el restaurante, en caso de ser viable, sería reversible y desmontable en una década".
El olivar de Castillejo está cargado de historia: fue testigo de la presencia de Napoleón en Madrid en los aciagos días de 1808. Desde su arbolada atalaya, observó la ciudad rebelde que se desplegaba hasta sus límites septentrionales, San Bernardo y el paseo de Recoletos.
Un siglo después, un grupo de intelectuales formado por el catedrático de Derecho Romano José Castillejo; el científico Ignacio Bolívar, creador del Museo de Ciencias Naturales, y el filólogo Ramón Menéndez Pidal adquirieron parcelas, que mantuvieron abiertas para su disfrute común.
En una suerte de Arcadia suburbana, aquellos próceres, comprometidos con la creación intelectual española y con modos de vida naturistas -eran enamorados de la sierra del Guadarrama-, alumbraron en 1917, entre los olivos y los jardines perfumados a la manera serrana, una institución de enorme alcance en la política cultural: la Junta de Ampliación de Estudios, que vendría a aplicar a la cultura española los ideales de la Institución Libre de Enseñanza, con la impronta progresista y regeneracionista del librepensamiento.
Castillejo, Bolívar y Menéndez Pidal, a los que posteriormente se uniría el escritor y académico Dámaso Alonso, generaron una atmósfera de amistad y creatividad que halló en el olivar un hogar bucólico por el que pasearon, conversaron y cavilaron personalidades como Antonio Machado, Manuel Azaña, Juan Negrín, Alfonso Castelao, Bartolomé de Cossío y muchas otras figuras de la ciencia, la cultura y el arte españoles.
De las cavilaciones de los anfitriones e invitados del olivar -recuerda David Castillejo, hijo del catedrático José Castillejo- surgieron iniciativas como el Centro de Estudios Históricos, la Residencia de Estudiantes, el Instituto Escuela y la Escuela Española de Roma.Con la Guerra Civil, muchos de sus frecuentadores se exiliaron.
Bajo el franquismo, el olivar albergó a gente del cine que visitaban Madrid, como la actriz Ava Gardner, que durante el rodaje de Pandora, en 1951, recibió la visita del cantante Frank Sinatra para salvar su relación; Lana Turner, Charlton Heston y Tyrone Power. De niño, Paco Rabal, vecino del barrio, recibió allí sus primeros libros de Dámaso Alonso.

Un islote entre rascacielos
El distrito de Chamartín experimentó, durante el franquismo, uno de los despliegues inmobiliarios más intensos de España. En el área de las calles de Carlos Maurras, Doctor Fleming y Profesor Waskmann quedó asentada la población estadounidense vinculada a la base aérea de utilización conjunta de Torrejón de Ardoz. Un hecho que causó un profundo impacto en las costumbres ciudadanas. El desarrollo urbanístico del distrito elevó a cotas de aguda carestía los precios de alquileres y viviendas en propiedad en la zona. Una parte del Olivar de Chamartín, la que mira al arranque de la calle de Henry Dunant, fue vendida y sobre ella se alzaron, con ciertas limitaciones, varios edificios residenciales.
Pero, sorpresivamente, la vivienda y el jardín que para sí edificara Ramón Menéndez Pidal, contigua al olivar y hoy propiedad de la fundación Areces, además del cogollo del olivar, se mantuvieron incólumes. Para tenerlo a salvo de futuras presiones inmobiliarias, los herederos del predio crearon en 1985 una fundación que consagra como meta prioritaria la preservación de la integridad del olivar.

RAFAEL FRAGUAS

HISTORIA DE LA LENGUA ESPAÑOLA DE RAMÓN MENÉNDEZ PIDAL

HISTORIA DE LA LENGUA ESPAÑOLA DE RAMÓN MENÉNDEZ PIDAL

La Real Academia Española (RAE) presentó el 12 de julio de 2005 la primera edición póstuma de la Historia de la Lengua española de Ramón Menéndez Pidal, dirigida por Diego Catalán. La obra, patrocinada por la Fundación Areces y distribuida por Marcial Pons, consta de dos volúmenes. El primero contiene la totalidad de la Historia de la lengua Española que escribió Menendez Pidal, y el segundo presenta un estudio de Menendez Pidal acerca de la evolución de la lengua, una Historia de la gestación de esta obra, de Diego Catalán, y los índices analíticos que facilitan la consulta.
El director de la Academia de la Lengua, Victor García de la Concha, resaltó el trabajo "benedictino" de Menendez Pidal y confesó su admiración por esta obra "herculiana" que da vida a la historia de la lengua. Aseguró que en esta edición está todo "reunido, contrastado y pulido", gracias a la colaboración entre la sociedad civil (la Fundación Areces y la Fundación Menéndez Pidal) y las instituciones. "Recogemos el espíritu de Menéndez Pidal que se sentía siempre joven para acometer nuevas empresas".
El académico José Manuel Sánchez Ron fue el encargado de leer un texto en nombre de Diego Catalán, ausente por enfermedad, elogiando el trabajo y la personalidad de Menéndez Pidal. En palabras de Catalán esta obra es "una catedral para la lengua", aunque, como a veces les ocurre a las catedrales góticas, le falte una torre "pues don Ramón, pese a su vida casi centenaria, no llegó a redactar la parte correspondiente a la lengua moderna".

FORMATO CÓMODO Y MANEJABLE
La obra, que sigue la línea habitual de la Fundación Ramón Menéndez Pidal iniciada con La épica española de Diego Catalán, se presenta en dos tomos de formato muy manejable y de fácil lectura, dirigida a un lector culto, pero no necesariamente especializado.
El objetivo de Diego Catalán ha sido preparar una edición "restaurada" de la obra sin llegar a actualizar los contenidos. Ha preferido incorporar la máxima información existente utilizando para ellos los diversos originales disponibles.
En su opinión, las diferentes èpocas de redacción de los diversos capítulos y el tiempo transcurrido desde la escritura de los originales hasta su publicación conjunta no disminuye el "enorme valor intrínsico" de esta reconstrucción de la lengua española en la Península y fuera de ella.
Por su parte, el académico Manuel Seco elogió la modernidad de la obra de Menéndez Pidal. Una "catedral inacabada" esencial en el marco la filología española. "Esta obra póstuma servirá a los jóvenes lingüistas para observar la diversidad de la historia de la lengua", apuntó.

Europa Press (versión corregida)

Más información:
La Hora. Ecuador, El País.es. , La Nueva España, Diario de Sevilla, La Razón Digital, Terra, Europa Press, Levante, Hoy Digital, La Voz de Asturias, La Voz de Galicia,
Diario de Cádiz, La Guía de la Rioja, Diario Vasco, Norte de Castilla, Estrella Digital, Diario S/XXI, Gatopardo, Diario de León, Última Hora (Paraguay), Diario de Jerez, Levante, El Diario de Yucatán (México)

CARTA DE LA FUNDACIÓN RAMÓN MENÉNDEZ PIDAL A GATOPARDO

CARTA DE LA FUNDACIÓN RAMÓN MENÉNDEZ PIDAL A GATOPARDO

Ante las insinuaciones (tendenciosas) publicadas en Gatopardo, la Fundación Ramón Menéndez Pidal ha remitido a dicha revista el siguiente escrito:

Contestando al artículo publicado por Gatopardo el 23 de junio de 2005 acerca de graves inexactitudes, detectadas por uno de sus corresponsales, en el escrito firmado por los señores David Castillejo y Diego Catalán, que fue presentado en oficinas varias del Ayuntamiento y de la Comunidad de Madrid y ante la Subdirección de Patrimonio del Ministerio de Cultura solicitando la protección del Olivar de Chamartín, la Fundación Ramón Menéndez Pidal, como aludida en él, hace las siguientes puntualizaciones:
I. En relación a la servidumbre de paso existente entre las diversas fincas del Olivar de Chamartín :
a. Que la Fundación Ramón Menéndez Pidal nunca ha ocultado la existencia, desde la primera inscripción de las propiedades resultantes de la división del Olivar del Balcón, de un camino o calle particular.
b. Que dicha calle, de 6 metros de anchura y 112 metros de largo, grava, como derecho real limitado, las tres parcelas colindantes que fueron de Ramón Menéndez Pidal, Segundo Caamaño y José Castillejo (hoy propiedad de la Fundación Ramón Areces y de los herederos de José Castillejo).
c. Que los propietarios se hallan obligados a mantener dicha calle “en condiciones de paso normal para personas, animales y vehículos”, según el Registro de la Propiedad nº 7, tomo 667, libro 164 de la Sección 2ª, fol. 247, finca 11.158.
d. Que, desde un principio, Ramón Menéndez Pidal construyó en los límites Este y Sur de su finca, que daban a la Cuesta del Zarzal (hoy calle Menéndez Pidal) y a esa calle particular una sólida cerca. Y sólo andando el tiempo levantó al Oeste una tapia medianera con la propiedad de la familia Castillejo.
e. Que Ramón Menéndez Pidal abrió posteriormente, en la cerca de su finca, una puerta a la citada calle particular (no de comunicación con la antigua finca de Caamaño, adquirida por los herederos de Castillejo, sita al otro lado de la calle).
f. Que la Fundación Ramón Menéndez Pidal considera que el cierre de la citada calle por la Fundación Olivar de Castillejo o los herederos de José Castillejo parece evidentemente constituir una apropiación indebida de terreno que no les pertenece.
g. Que la Fundación Ramón Menéndez Pidal se opone a cualquier uso de la citada servidumbre para usos ajenos a lo estipulado claramente en la ratificación inscrita en el folio 248 del citado Registro.
II. En relación a la protección del Olivar de Chamartín:
a. Que la petición presentada en diversos organismos el 25 de abril de 2005 no emanó de la Fundación Ramón Menéndez Pidal sino que fue un escrito particular de David Castillejo con algunas aportaciones de Diego Catalán y participación de otras personas.
b. Que ante el Proyecto de Ordenación de la Segunda Transversal de la vía límite Este de la avenida del Generalísimo (hoy Paseo de la Castellana) y la calle de la República Dominicana , tanto los herederos de José Castillejo como los de Ramón Menéndez Pidal tuvieron que negociar el futuro de sus fincas.
c. Que los herederos de Castillejo, en setiembre de 1982, firmaron un Convenio con el Ayuntamiento de Madrid y la Gerencia de Urbanismo que les permitió concentrar el volumen edificable en los lados de su finca a cambio de dejar como suelo liberado para “equipamiento cultural” el resto.
d. Que, con el fin de “mantener en su integridad el último reducto de la zona olivarera del pueblo de Chamartín de la Rosa” crearon dichos herederos entonces (el 23 de enero de 1986) la Fundación Olivar de Castillejo, como fundación cultural privada de carácter benéfico,
e. Que los herederos de Ramón Menéndez Pidal vendieron su propiedad a la Fundación Ramón Areces el 9 de mayo de 1984 y que, en esa misma fecha, esta fundación formalizó un Convenio con la Fundación Ramón Menéndez Pidal “para garantizar la colaboración entre ambas con la finalidad de asegurar la continuidad de las investigaciones filológicas e históricas del eminente sabio don Ramón Menéndez Pidal, así como para conservar su recuerdo en la casa que fue su vivienda y lugar de trabajo”.
f. Que el 11 de noviembre de 1985 la Reina Doña Sofía inauguró, en la calle Menéndez Pidal nº 5, la Sede de la Fundación Ramón Menéndez Pidal.
g. Que la Fundación Ramón Menéndez Pidal ha presentado el día 17 de junio de 2005, ante el Director General del Patrimonio de la Comunidad de Madrid un escrito solicitando la declaración del Olivar de Chamartín como Bien de Interés Cultural.
h. Que la Fundación Ramón Menéndez Pidal, en su Archivo Histórico, tiene abundante documentación que acredita lo aquí afirmado.

El Presidente: Diego Catalán
El Secretario: José Manuel Pérez-Prendes
A 3 de Julio de 2005.

Artículo de referencia, publicado en Gatopardo el 23 de junio de 2005 :El Olivar de Chamartín: un bien de interés a secas